- ¿Que carajos? -gruñí cuando Sophie entro en el comedor. Detrás de ella entro Dominic con una sonrisa tan amplia que rivalizaría con el brillo de la mismísima luna. El olor, el olor de ambos completamente mezclado. -Nuestra cachorra no es virgen-gruño Gregory intentando tomar el control. En vano intenté moverme porque rápidamente Reichel me clavo en la silla, haciendo una capa de hielo a mi alrededor, me impidió moverme de mi lugar en la cabecera de la mesa del salón comedor. -Papi todo está bien-dijo mi cachorra poniéndose delante de su compañero destinado. -Ni siquiera piensa defenderse el mismo-gruñe Gregory rápidamente. La inmovilización de mi Luna me cabrea más de lo que ya estoy. -Mi Lobo, cálmate-dice Reichel colocándose detrás de mí. -Felicidades, serán los primeros Ances

