El primer pezón fue la delicia más dulce que jamás probé, su suavidad, la textura de su piel, y sus esencias inundando cada centímetro de mi cuerpo. Ella arqueo la espalda, entregándose por completo a mí. Llamas, llamas a nuestro alrededor, saliendo de ella y de mí, rojas y rosas. - ¿Estás bien? -pregunto con preocupación. -Si-respondió ella rápidamente-no sé qué sea, pero me encanta-dijo dando una mirada a nuestro alrededor. Las llamas parecían danzar a nuestro alrededor, luego averiguaría que significan, ahora debía ocuparme de otras cosas. -Te besaré completa-dije llevando besos a su estómago. No me detuve donde ambos queríamos, continúe hacia abajo, a sus pies. El mordisco en el pulgar fue un castigo por reírse de mis besos. -Esta parte de aquí-dije acariciando el arco de su p

