Promesa de un ángel
Siempre te busco y siempre te encuentro, siempre sueñas conmigo aunque nunca me veas fuera de tus hermosos sueños, pero yo siempre te estoy viendo y no necesito que sea a través de un sueño. Siempre te amaré, aunque pasen milenios. Mi amor por ti está tan vivo como la primera vez que te vi en esa vida pasada, como también lo será en las próximas vidas que tengamos juntos. Sé que me sigues amando, pero no logras verme. No te preocupes, no me importa. Mi amor por ti es tan fuerte que nada, ni siquiera que me hayas olvidado, lo romperá. Yo sé que en algún momento podrás recordarme.
Me hago pasar por tu ángel de la guarda, aunque no lo sea, pero tú siempre creerás que es así, y no me importa si piensas que me afecta. Sinceramente, prefiero que pienses que siempre habrá alguien protegiéndote a que creas que no hay nadie para cuidarte. Porque mientras yo busqué una manera de poder estar a tu lado con un cuerpo físico, siempre habrá alguien que te proteja. Fuimos separados miles de veces, y siempre logramos volver a juntarnos. Encontrarse una y mil veces, eso es lo que en esta vida llaman "media naranja", ¿verdad? Es mágico, y me gusta cómo suena, porque me recuerda a ti.
Es mágico seguir tan enamorado de ti como la primera vez. La primera vez que te vi se sintió como un sueño, y bueno, para ti sí lo fue. Solo podía pensar: ¿es posible que exista un ser tan hermoso? ¿Cómo pudo Dios crear a un ser tan mágico? ¿Yo, un simple ser de luz, cómo podría enamorar a un ser tan real? Pero así sucedió, te enamoraste de mí, y eso fue uno de los mejores regalos que Dios pudo darme.
Aún recuerdo tu rostro cuando me viste por primera vez y ya no era un sueño. Me dijiste cómo un ser celestial podía enamorarse de un ser como tú, y yo pensé: ¿cómo no lo haría? Pero las guerras empezaron y te perdí con un suspiro, tratando de decir que siempre me amarías. Aún recuerdo cómo tu cuerpo destrozado se aferraba a mí. Ese día te prometí que siempre te buscaría y siempre te protegería, como alguna vez en un sueño tú me viste y nos juramos amor eterno.
En la actualidad, te veo caminar con tus amigos. Dices no saber amar o que el amor no es para ti porque, por alguna razón, jamás has logrado sentirlo. Y yo pienso que sí sabes amar, pero no hemos podido vivirlo juntos aún. ¿Esos pensamientos me harían egocéntrico? ¿Pensar que solo conmigo has aprendido a amar? Pero, aun así, eso me entristece porque quiero mostrarte cuánto te amo, como en cada vida te lo he hecho saber, y no quiero que esta vez sea la excepción, porque tú en esta vida no eres la excepción a la regla, y en las demás vidas tampoco lo fuiste. Sería absurdo...
Te he visto triste estos días, y no sé cómo ayudarte, además de mostrarte hermosos sueños donde todos tus deseos se vuelven realidad. Y solo pienso: te veo, pero tú no a mí. Tus sueños son mi realidad; mis manos tocan tus manos, pero tus manos no me tocan a mí; mis "te amos" son solo el viento para ti. Mi cuerpo es luz, pero el tuyo es real.
Tu cuerpo es algo que he mirado y he pensado: ¿cómo es posible que seas tan hermoso? Si mi cuerpo fuera más que una ilusión creada, ¿te gustaría? En las vidas pasadas sí te gusté, pero ¿y en esta?
Dios me castigó quitándome de tu lado, y esto me está matando, porque yo adoro a Dios, pero me está robando de tu lado. Aunque fuiste un regalo, tengo algo de miedo de perderte otra vez en mis brazos. Ruego a Dios para que puedas verme y que me quite este castigo que me está matando.
Ya no deseo que me veas solo una vez en un sueño. Ya no quiero pensar en "siempre te busco y siempre te encuentro". Siempre sueñas conmigo, aunque nunca me veas fuera de tus hermosos sueños, pero yo siempre te estoy viendo y no necesito que sea a través de un sueño. Siempre te amaré, aunque pasen milenios. Te veo, pero tú no a mí. Tus sueños son mi realidad; mis manos tocan tus manos, pero tus manos no me tocan a mí. Mis "te amos" son solo el viento para ti; mi cuerpo es luz, pero el tuyo es real.
Y ya no sé qué más escribir, solo me queda decir que esta es mi promesa, la promesa de un ángel que promete buscar la manera de poder estar a tu lado siendo real y poder amarte como siempre te ha amado.