Vacío, sintiéndome estúpido y actuando a la defensiva contigo, pero a la vez amándote y riéndome de lo que dices mientras escuchamos nuestra playlist en tu auto. Jamás pensé que iba a enterarme así de todo lo que hiciste. No fue una infidelidad, ni éramos pareja para empezar, pero siento que todo lo que contaron es suficiente para que se sienta como traición… Ahora que estamos aquí en tu auto, en lo íntimo, en lo privado, solo pienso en que de alguna manera me traicionaste. Entre más lo pienso, más solo quiero quitar esa sonrisa nerviosa de tu cara.
¿Dices estar arrepentido? Por favor… ni siquiera te sentías arrepentido hasta que la chica te reconoció en el bar al que fuimos por nuestro aniversario de cinco años. Ahora que estamos en tu auto, conduciendo de vuelta a casa mientras actuamos como si nada sucediera, te noto nervioso mientras me haces reír. Sé que me amas, o bueno, ahora me amas, pero eso no quita el daño que le hiciste a otras personas.
No puedo evitar ser cínico y sarcástico de la nada ante lo que dices. Cuando paramos de reír, puedo ver por el rabillo del ojo cómo miras con dolor y arrepentimiento sincero, pero no hay culpa en tu mirada. Creo que por eso me siento tan a la defensiva con la situación vivida. Me hiciste sentir humillado cuando ella nos habló.
Por fin llegamos a casa. Bajarnos del auto fue algo silencioso; vi cómo casi se te caían las llaves del auto por los nervios. Lo sé, yo también estoy nervioso por la conversación que tendremos ahora. Me senté en nuestro sillón, donde vimos tantas películas. Ahora solo te miro con una rabia mezclada con un vacío en el pecho que no sé cómo explicar en palabras.
Empezamos a hablar, aunque con muchas pausas entremedio. Sé que no eras una buena persona antes de conocerme y sé que cambiaste… al menos conmigo. Te pedí que me mostraras tu celular; técnicamente te lo arrebaté de las manos y lo revisé. Vi los mensajes que te mandó la misma chica que nos reconoció en el bar para contarme todo lo que hiciste. Me dio tanta rabia y, a la vez, una sensación estúpida de querer reír, porque la rechazabas ya que te amenazaba con contarme todos tus pecados si no estabas con ella. Bloqueabas los números por donde te hablaba, pero ella insistió tanto y me faltaba tanto el respeto en el proceso… Pero eso no es lo único que me enoja. Me enoja que te lo guardaras, que te guardaras todo esto.
Ahora sé que ella solo me contactó a mí para llevar a cabo una venganza y quedarse contigo en el proceso. No pude evitar reírme a carcajadas con la situación. La chica buscaba vengarse de ti, pero a la vez quería quedarse contigo. Por alguna razón eso me dio risa: absurdo, completamente absurdo.
Tú me miraste sin saber cómo procesar las carcajadas, así que yo solo te dije que me parecía absurda la situación también. Entre medio te dije que no te quería terminar y que no quería darle el gusto a la chica de vernos sufrir por algo que sucedió cuando aún no éramos pareja. Me sorprendí cuando las lágrimas de tu rostro empezaron a caer con fuerza mientras me agradecías por no terminar contigo.
Y solo pensé que todo esto podría tener solución, que yo podría dejar de sentirme traicionado con el tiempo por todo el amor que nos tenemos.