Las primeras horas del día pasaron lentamente, casi como si el tiempo se hubiera detenido para Camila. La escuela, que antes era un lugar de refugio y nuevas experiencias, ahora le parecía ajena. El pasillo lleno de estudiantes y risas la rodeaba, pero ella no podía dejar de sentirse sola. Su corazón, aunque aún dolorido por la separación con Jackson, comenzaba a entender que esta era su oportunidad para reinventarse. Sin embargo, las sombras del pasado seguían acechando, y el regreso de esas viejas emociones hacía que cada paso fuera más pesado que el anterior. Al entrar a su primera aula, notó a Abril de inmediato. La chica popular, siempre con una sonrisa falsa y la mirada afilada, estaba sentada en su habitual lugar, rodeada de sus amigas. Camila intentó ignorarla, pero las palabras d

