36 | Arder

2216 Palabras

Catka se encontraba con Roman en la celebración, uno junto al otro, como la pareja feliz que fingían ser. Una vez que los periodistas y paparazis se marcharon, solo quedó Roman buscando con la mirada a Veronika. Debió bajar las espaleras mucho antes, pero supuso que se trataba de otro juego de los que ella amaba. Veronika era la reina de las jugarretas, y lo que hizo con los fotógrafos pasaría a la historia. Roman se sentía enojado por ello, pero no podía culparla por defenderse. Él atacó, y ella contratacó. Ese era un juego donde el más fuerte ganaría al final, y la tabla de puntos estaba equitativa. Roman sonrió porque, aunque odiaba que ella fuese rebelde, era lo que más le gustaba. Roman amaba a las mujeres con voz fuerte, que se defendían, las que no decían sí de una vez, ni daban ex

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