Veronika terminó de vaciar la copa y un olor más fuerte se apoderó de la alfombra, misma alfombra que Veronika pisó. Si Catka dio el primer movimiento, era momento de que ella hiciera el suyo, y no sería algo tan tonto como intentar engañarla con vino. Eso en lugar de molestar a Veronika, la hizo reír. Su hermana necesitaba que ella le enseñara muchas cosas, entre ellas, aprender a planear una venganza, algo que a Veronika no le costaba, y menos cuando tenía un motivador esa noche. —¿A quién le apostarás? —le preguntó alguien a un hombre. Veronika agudizó el oído cuando comprobó que hablaban al otro lado de la puerta. No era una gran conversación, pero bastó que hablaran de apuestas para que ella se interesara. —¿Apostar? —le preguntó uno al otro, en tono confundido. —¿No sabes que

