Veronika fue liberada cuando Roman lo dictaminó, y sus muñecas ardían por intentar liberarse por su cuenta. Veronika se dio un largo baño reparador, donde pensó en todo lo que podía hacer en sus condiciones. Ella, como Kirill, estaban limitados en sus prisiones. Kirill estaba en el subsuelo, mientras Veronika estaba flotando en una mansión contaminada. Ella no estaba del todo segura de si podría salir, pero no desperdiciaría el intento de hacerlo. Por insólito que sonase, el estar con Kirill y compartir esas horas con él, la animaron a salir de una vez por todas, sin mencionar que Roman lo había lastimado y ella no sabía en qué condiciones se encontraba el hombre. Por muy animal que fuera, había heridas profundas que necesitarían atención médica. Veronika salió de la bañera, se colocó una

