El Refugio en las Sombras Viviana caminaba detrás de él, sus pasos casi inaudibles mientras se adentraban más en el bosque, donde las luces de la ciudad ya no alcanzaban. Las ramas crujían bajo sus pies, y el susurro de los árboles parecía mezclar susurros de advertencia y bienvenida al mismo tiempo. La oscuridad los envolvía, y, de algún modo, ella se sentía más segura ahí, lejos de miradas ajenas, como si ese lugar escondido les perteneciera solo a ellos. Él se detenía de vez en cuando, observando cada rincón, como si estuviera asegurándose de que nadie los seguía. La intensidad de su mirada, la tensión en sus hombros… cada movimiento denotaba su naturaleza vigilante, protectora, posesiva. Incluso allí, en medio de la nada, él seguía siendo su guardián oscuro, siempre alerta y preparad

