La Noche de Halloween El aire estaba impregnado de un frío cortante y un silencio sepulcral, solo interrumpido por las ocasionales risas de quienes celebraban en la distancia. Halloween había llegado, y mientras la ciudad entera se cubría de máscaras y disfraces, el verdadero peligro acechaba en las sombras, esperando su momento para actuar. Viviana caminaba lentamente por las calles desiertas, intentando convencerse de que todo estaba bien. Las luces parpadeantes de las calabazas y los decorados espeluznantes le recordaban la clase de noche que era. Pero ella no celebraba, no sonreía. El miedo anidado en su pecho era real, y su instinto le decía que no estaba sola. Miró a su alrededor, buscando entre las sombras, sintiendo que en cualquier momento él podría aparecer. Lo había visto en

