7 7 –Oye, Esteban, ¿has visto a Andrés? La pregunta venía de la líder de los instrumentos de viento o metales, como algunos los llamaban. Se podía notar en su rostro la preocupación que trataba de disimular jugando con las puntas de su cabello rubio. Se encontraban en el camerino del estadio de Los Dodgers, y la mayoría de los integrantes de la banda daban un retoque de última hora a su presentación personal, en medio del bullicio proveniente de las graderías que a esa hora estaban colmadas. –No, Pati, ni idea, no lo veo desde que estábamos en la piscina del hotel, y si no estoy mal, ustedes iban en el otro bus… –Esteban sabía perfectamente que su compañero de habitación se encontraba en el camerino de al lado conversando con Natalia de Lima, pero le pareció que lo último que quería er

