LA BUSQUEDA

4476 Palabras
El me miro por unos segundos como si le extrañara lo que le estoy diciendo, aunque también me miraba como si quisiera impresionarme, por su forma de mirarme imagino que debe ser de esos que creen que con una mirada van a tener a cualquier chica a sus pies, aunque debo admitir que su mirada me pone un tanto incomoda dado que es muy muy guapo, las manos me empezaron a sudar y las piernas a temblar, me lanzo una sonrisa picara como si adivinara lo que estoy pensando. -¿Vas a quedarte ahí como idiota, o vas a invitarme a pasar? -Desde luego, pasa preciosa. Entre y me sorprendió que para un chico estaba bastante bien amueblado, e impecable, además que llegaba un delicioso olor a comida. -¿Vives aquí solo? -Depende. -¿Depende de que?. –Me lanza otra vez esa mirada de galán. -De quien pregunte, ¿quieres hacerme compañía?, asi ya no estaría solo. -Pero de veras que si eres descarado, se supone que somos primos y tu coqueteas conmigo. -Aja, y ¿quién dice que somos primos?. –Su respuesta me deja sorprendida. -Nuestra abuela, Lucia. –Se echa a reír y se tira en el sillón. -Así que te dijeron que somos primos. -¿No es así?. –Suspira profundo y me hace una seña para que me siente junto a el y obedezco. -Claro que no, solo que conoci a la familia desde que tenia cuatro años, fueron como mi familia, pero después me hice independiente, asi que no somos primos. -¿Entonces no puedes ayudarme?. -Eso también depende de que es lo que necesitas preciosa. -Ya para de decirme asi, lo que necesito es que me ayudes a buscar un libro. -¿Qué clase de libro?. -La abuela dijo que era un libro donde estaba escrita mi vida. -Ha si ya se cual es, es el libro de la vida, también tengo uno. -¿Y lo tienes ahora? -Claro que no preciosa, son difíciles de encontrar, pero podemos buscar juntos. -Si aja, además necesito encontrar a mi madre. -¿La perdiste? –Su tono se volvió burlon. -Callate idiota, claro que no. -Bueno ya, dime quien es. -……Katherine. En ese momento su cara de burlón idiota se transformó a una mirada fría, agacho la mirada y se quedo callado. -¿Ahora que te pasa?. -Nada, es solo que no se si Katherine este con vida. -Eres un brujo también, asi que será mas fácil. –Su cara burlista volvió, arqueo una ceja, puso su mano derecha sobre mi pierna y se acercó a mi cara, mi corazón empezó a palpitar a mil por hora. -Así que también te dijeron que soy brujo. -No me digas que me mintieron. -Todo lo contrario, es verdad y les faltó decirte algo importante. -¿Qué cosa?. –Sin quitar su mirada ni la mano me contesto. -Dime preciosa, ¿crees en los vampiros?. Sus palabras me dejaron helada, no sabia ni que responder aparte de que tenia miedo de cual fuera su respuesta si yo hablaba, sin embargo el me seguía viendo con esa cara de galan, asi que decidi que no me dejaría intimidar por el, levante la cara y lo mire directo a los ojos. -Claro que no, son ficción nada mas. -Ha ¿enserio?, pues déjame decirte querida no prima que estas frente a uno. Ahora estaba peor que antes, si antes me daba un poco de miedo saber que estaba con un brujo que aunque yo también lo fuera aun no aprendia nada y el ya era experto, el saber que era un vampiro me ponía los pelos de punta. Se acerco aun mas a mi rostro estábamos tan cerca que casi podía sentir su respiración. -¿Qué te pasa preciosa?, ¿sorprendida?. -Estas demente, he leído sobre los vampiros y no existen mas. -Oh, ya veo, ¿te interesan los vampiros he?, déjame demostrarte que en realidad soy uno. En un abrir y cerrar de ojos el ya había desaparecido de mi vista, mire hacia todos lados pero no estaba, me puse de pie y di unos pasos hacia una habitación que estaba abierta, no pude llegar porque entonces alguien me había tomado por la cintura, cuando reaccione ya estaba en el suelo y con Finnick sobre mi, sus ojos se habían vuelto de un color rojo intenso y dos largos y afilados colmillos salían de su boca, y tenia esa mirada atrevida en su rostro, se inclinó hacia mi oído y me susurro. -Te dije que era un vampiro, ¿ahora si te convences preciosa?, y no te preocupes que no te hare nada mientras tu no quieras. Un escalofrió me recorrió el cuerpo, aunque debo admitir que su contacto tan cerca de mí, me ponía muy nerviosa y no sabía si esto era bueno o malo, me tomo de las manos y en un segundo ya estábamos de pie, no podía creerlo, esos seres de quien tanto he leído, que me apasionaban y que yo creía que estaban extintos ahora tenía uno justo frente a mí y era tan guapo que era inevitable no ponerse nerviosa, volví a verlo y esta vez su rostro ya era normal, bueno seguía con su cara de idiota pero al menos ya no tenia colmillos ni ojos raros. -Te sorprendí, ¿cierto?, aunque tengo que admitir que me siento honrado de que alguien tan hermosa como tu que seguramente se la vive de fiesta lea cosas tan aburridas, pero bueno supongo que al menos hay algo bueno en esto, y eso es que te gustan los vampiros…. Y a mi las brujitas que están perdidas. –Se acercó a mi rostro esta vez con la intensión de besarme, aunque admito que moría de ganas porque lo hiciera lo empuje. -¡Cretino!, ¿Qué te crees?, que porque eres guapo todas van a caer a tus pies. –Arqueo la ceja y sonrió. -Todas las chicas caen rendidas, tengo a la que yo quiero cuando quiero. -Hay que pena porque déjame decirte que no soy como ellas. –Me observa por unos segundos como si le costara aceptarlo. -Sí, me doy cuenta, y eso es bueno porque asi me… No termino de decirme porque en ese momento sonó mi celular, revise y era Zeus, voltee hacia Finnick él se recargo en una mesa y me hizo una seña para que contestara. -¿Zeus?, ¿Qué pasa?. -Solo para decirte que mañana saldré para Las Vegas, dime, ¿encontraste a tu primo?. Finnick evitaba reírse, pues prácticamente no éramos primos, aunque quería decirle la verdad a Zeus no podía pues sabía que me haría regresar y yo quería continuar con mis planes. -Sí, lo encontré no te preocupes. -Excelente, entonces nos vemos mañana. –Colgué el teléfono y Finnick se hecho a reir. -Hay no, no, haber preciosa no le pudiste decir a tu novio que me encontraste pero que no soy tu primito, dime no le dijiste porque quieres que nos divertamos un poco solos o ¿Por qué?. -No te hagas el gracioso, y no es ninguna de las dos, ni es mi novio ni quiero divertirme contigo, ¿entiendes?, estoy aquí por una razón y nada más. -Bueno, pues eso será mañana porque ahora debo ir a dormir, y tú deberías hacer lo mismo. -Pero, eres un vampiro que no se supone que no duermen. -Eso si es ficción, los vampiros de ahora si dormimos y bueno, supongo que no tienes donde quedarte, bueno puedo ofrecerte la mitad de mi cama, ¿Qué dices?. -Estas tonto, prefiero irme a un hotel. -Haber, ya esta bien, te quedas en la otra habitación. No tenia muchas opciones asi que acepte, pero antes Finnick me insistió para que fuéramos a cenar afuera y como ya tenía un par de horas sin comer nada accedí, fuimos a un restaurante que no quedaba muy lejos, y aunque creí que los vampiros tenían una dieta estricta una vez más me sorprendo, pues Finnick había pedido un plato fuerte con una ración grande de carne, en cambio yo solo pedí algo ligero, también pidió dos copas y un café. -Para ser un monstruo dientudo te alimentas bastante humanamente. -No me digas, en tus historias de princesas los vampiros no comen nada más que sangre, por dios eso es del siglo pasado, déjame decirte que yo me alimento de todo, de sangre también por supuesto pero me acople a la vida humana, y el alcohol le gusta a todo el mundo, lo único que si consumo a fuerzas y diario es el café, porque la cafeína nos mantiene calientes, así si la gente nos toca no estamos fríos. -Wow, eso si es muy interesante, la verdad que si eres diferente a lo que he leído, que por cierto no son historias de princesa. -Y lo que te falta por descubrir de mi preciosa, si te contara todo lo que se hacer, te daría miedo. -Más miedo que tu cara de acosador, lo dudo, así que dime. -Veraz que con el tiempo te gustara mi mirada, y todo a su tiempo, te contare pero después. Regresamos a casa, nos despedimos y nos fuimos a dormir, esta vez por más increíble que parezca, pude dormir sin ningún problema y sin pesadillas. A la mañana siguiente me tome una ducha antes de salir de la habitación, y mientras la tomaba recibí un texto de Zeus que me decía que ya estaba en camino y que le mandara mi ubicación, se la mande y salí de la ducha, un delicioso olor me llevo hasta el comedor camine mientras me ataba el cinturón de la bata de baño, ahí estaba Finnick quien también se acababa de duchar, su cabello estaba mojado, traía un short y estaba sin camisa, asi se podía apreciar aún más su musculoso cuerpo. -Buenos días cosita. –Dijo Finnick mientras seguía preparando el desayuno. -¿Ahora preparas el desayuno?. -Siempre lo hago, no olvides que vivo solo, bueno más bien vivía, bueno ya siéntate ahora te sirvo. Con una enorme sonrisa me sente a la mesa, cada vez estaba mas sorprendida, me acerco un plato, el tomo el suyo y se sento junto a mi, cuando terminamos se ofreció a lavar los platos, y no se convenció de dejarlos, después platicamos un rato, sobre lo que había hecho toda mi vida, le sorprendió todo lo que le conté y después de todo me di cuenta de que no era tan mala persona. -Bueno ya que hablamos de cosas tristes, ¿Qué dices si pasamos una tarde de películas?. -Claro, seria genial. -Bueno, vamos a rentar unas. -¿Y vas a ir asi?. –Se ríe. -Así ¿Cómo?. -Sin ropa. –Se echa a reir nuevamente. -¿Qué?, ¿Te asusta que una chica me vea por ahí y me quiera hacer algo?. -No, claro que no, pero… bueno haz lo que quieras. Me sonrió y se fue a su habitación en un par de minutos salió vestido y tomo las llaves del auto. -¿Quieres acompañarme?. –Dijo amablemente. -Claro, vamos. Bajamos por el ascensor y al llegar al estacionamiento del edificio se paro junto a un lamborghini color plata, era tan bonito, jamás había visto uno de tan cerca, me abrió la puerta del copiloto y al ver mi cara de sorpresa se burlo. -¿Qué pasa preciosa, nunca habias visto uno?. -No de tan cerca, ¿es tuyo?. -Claro, nadie tiene tan buen gusto es un lamborghini veneno, hay algunos por ahí, casi no lo uso, solo si no quiero caminar o quiero impresionar a alguien. -Aja y en esta ocasión ¿que sería?, ¿impresión o flojera?. –Sonríe ante mi sarcasmo. -Impresionar desde luego, no siempre tiene uno el privilegio de tener visitas tan… buenas. Volteo los ojos hacia el techo y subo al auto, el cierra la puerta y sube, enciende el auto y partimos a toda velocidad, mientras observo el paisaje, debo admitir que Las Vegas es un lugar increíble y me encanta conocerlo aunque sea en estas circunstancias, finalmente Finnick da vuelta en un callejón y se estaciona frente a una puerta de cristal, sale del auto y me abre la puerta, entramos a la tienda y estaba lleno de todo tipo de películas, romance, ficción, comedia, suspenso, acción, etcétera. -Y bien, ¿de cuál te apetece ver cosita?. -No lo sé, puede ser de suspenso, ¿te parece?. -Lo que tu quieras. Me acerco hacia la sección de suspenso y me quedo unos cuantos segundos en elegir una buena película, asi que tomo dos, una de romance y otra de ficción, voy hacia donde está el, que estaba platicando con el encargado, parecía que se conocían, pongo las cajas de las películas sobre el mostrador y miro a Finnick. -¿Son todas?. –Asiento con la cabeza. El saca su cartera y le da una tarjeta al encargado, tomamos las películas y salimos, en el camino Finnick se detiene en una pizzería y compra una grande, después compra un par de refrescos y una botella de champagne. Volvemos a casa y me ordena que conecte la televisión para ver la película mientras se cambia, al salir de su habitación esta igual a como estaba antes de salir por las películas solo con un short. Nos acomodamos en el sillón y comenzamos a ver una de las películas de suspenso, termino la primera y fuimos por la segunda, debo admitir que me la estaba pasando muy bien, pero el encanto se acabó cuando alguien toco a la puerta. -Me pregunto quién será. –Dijo Finnick. -No lo sé, pero ve a ver. -Pues sea quien sea que impertinente es. –Refunfuño. Camino hacia la puerta y cuando abrió casi me atraganto con la pizza al ver que era Zeus, debo admitir que la diversión había terminado, pues Zeus era muy protector y a juzgar por la cara que tenia imagino que se sorprendió de ver a Finnick semi desnudo, pero antes de que pudiera decir palabra alguna Finnick se adelanto. -¿Y tú quién eres?. -Hola, mi nombre es Zeus y estoy buscando a Caroline. Finnick tenía cara de querer asesinar a Zeus, así que me levante rápidamente del sillón y fui hacia la puerta. -Es mi amigo, ¿recuerdas que me llamo ayer?. -Ha claro ya recuerdo, es tu amigo que se preocupa por ti como si fuera tu novio, ¿cierto?. -¿Perdón?. –Contesto Zeus con un tono algo molesto. -Por dios tranquilícense los dos. Zeus no me dijiste que ya habías llegado. -No es que quise darte una sorpresa. -Bueno, pasa, ¿Si puede verdad Finnick?. -….. Claro. Zeus entro y aunque sabia que Finnick no estaba muy de acuerdo tuvo que aceptar al final de cuentas se que me tiene cierto aprecio, Zeus volteaba a todos lados como un niño en juguetería, y detuvo la mirada donde estábamos Finnick y yo antes de que el llegara. -Vaya, parece que interrumpi algo. -Que listo eres. –Replico Finnick con sarcasmo. -Escucha, no estoy aquí por ti, de acuerdo, estoy aquí por Caroline, asi que ahórrate tus sarcasmos. -Que bien, pues Caro no te necesita. -Me importa muy poco lo que opines. -Basta ya. –Intervine. Zeus me tomo del brazo y me llevo unos pasos hacia atrás, lo suficiente para que Finnick no escuchara. -Caro, ¿confías en el, enserio?. -Pues si, se que parece que es medio idiota pero en realidad puede ayudar, de hecho también hay un libro sobre él y quiere encontrarlo. -No estoy muy seguro de que pueda ayudar, con esa cara de niño bonito parece que solo nos va a traer problemas. -Dale una oportunidad, estoy tratando de hacer lo mismo. Finnick se raspo la garganta para cortar la conversación. -Digo por si no se han dado cuenta, estoy aquí. -Si lo sé, lo siento, estaba platicándole a Zeus que también te interesa encontrar tu libro. -Si claro, pero también te dije que era difícil encontrarlo preciosa. -Pues entonces hay que empezar a buscarlo ya, ¿tienes alguna idea Finn? -Pues… hay alguien a quien podemos ir a ver, se llama Azura y fue bruja también, quizás pueda ayudarnos. -Y ¿Dónde la encontramos?. -Vive en una montaña, como a cuarenta y cinco minutos de aquí. -Pues vamos. -Claro lo que tú digas preciosa. -Para ser su primo le hablas con mucha confianza ¿no crees?. –Dijo Zeus molesto. -¿Y eso a ti que te importa?, no pretendas venir a mi casa a decirme como debo hablarle a las personas. -Sabes que Caroline, estoy seguro que este imbécil no va a ayudar en nada. -Habla por ti, al menos yo tengo poderes que puedo utilizar para buscar, o dime… tu que tienes, porque el solo ofrecerte no ayuda mucho. -Bueno ya, si van a ponerse asi mejor lo hago yo sola. Los dos se quedaron callados, sabían que tenía razón, aunque ninguno bajaba la mirada, me di cuenta de que tal vez no era muy buena idea viajar con los dos pero los necesitaba a ambos uno tenía inteligencia y el otro era poderoso, no podía darme el lujo de rechazar a ninguno, tenía que encontrar la manera de hacer que se llevaran bien, hicimos una pequeña maleta cada quien, y salimos, pasamos de nuevo por el increíble auto de Finnick, y partimos, el camino era un tanto incomodo, pues sabia que no se caían bien y que estaban aquí por mí, ninguno decía palabra alguna, y para no hacer esto peor, decidi también quedarme callada, Finnick parecía muy ansioso parpadeaba muy rápido y movía los pies con desesperación, estaba por decirle algo pero encendió el estéreo del auto y puso el volumen tan fuerte que ni a gritos se escucharía lo que dijera, finalmente llegamos y Finnick se bajo tan rápido como si alguien fuera tras de él y se dejó caer en el suelo. -¿Y a tu primo que le pasa?, casi nos deja sordos y ahora se comporta como si estuviera loco. -No lo sé, iré a hablar con el. Baje del auto y corrí hacia donde estaba Finnick, tenia los ojos cerrados y se cubria los oídos con las palmas de sus manos, me agache y lo tome de las manos, el abrió los ojos y me miro, tenia otra vez ese color rojo intenso en los ojos. -Finnick, ¿Qué te pasa?. -Es, es tu amigo, no puedo. -¿Qué pasa con Zeus?, ya sé que te cayo mal pero…. -¡NO!, no lo entiendes, es su sangre, me esta volviendo loco, sus latidos son muy rápidos y no se si pueda aguantar. -¿De que hablas?, ¿quieres asesinarlo?, ¿quieres su sangre?. -Si, y no se que me pasa, pero hay veces que no puedo contenerme, todo el camino estaba escuchando su pulso, por eso puse la música tan alto, creo que cuando mis emociones se alteran me vuelvo más salvaje y no me puedo controlar, su llegada me incomodo, me altero y además me reta, ¿lo entiendes?, soy alguien con un carácter muy fuerte. -Tranquilo, debe haber una manera de que controles esto. -Debo, consumir sangre ahora. -Pues busquemos un animal, esta montaña debe estar llena de animales. -Debe ser un humano Caroline, y debe ser ahora o…… Sus colmillos brotaron de su boca como instinto, y alrededor de sus ojos sus venas se marcaron. -Finnick, tienes que calmarte, no hay humanos por aquí. -Ya lo sé, no podre resistir mucho tiempo. Voltee hacia todos lados con la esperanza de encontrar a alguien cerca, pero no habia nadie estábamos solos. -Quizás pueda entrar a casa de tu amiga, haber si puede ayudarnos. -Si, hazlo, rápido. Me levante y corrí hacia la puerta de la pequeña casa, toque como una loca desesperada, y apareció una mujer de mínimo treinta años, traía una vestimenta muy extraña, como si fuera de otra época. -¿Eres Azura?. -Si, soy yo, ¿tú quién eres?. -Soy Caroline, soy prima de Finnick Pierce, necesitamos tu ayuda, mira. –Le señale a Finnick y ella corrió hacia donde estaba el. -Finnick, ¿Qué te sucede?. -Azura, necesito que me ayudes, necesito consumir sangre humana ahora o asesinare al amigo de Caroline. -Bueno, pero yo no puedo ayudarte. -¿Por qué?, no ves como estoy. -Si, pero desde hace un par de años consumo verbena. -¿Qué significa eso?. –Quise saber. -Significa que si Finnick bebe de mi, se debilitara tanto que podría morir, la verbena es una planta muy poderosa que cuida a los mortales de los seres sobrenaturales. -¿Entonces que hacemos?. -La única manera, es que tú seas la voluntaria, imagino que no tendrás problemas, es tu primo. Dude un poco, pues no estaba muy segura, pero tampoco quería que asesinara a Zeus. -¿Habrá alguna complicación?. -Si te refieres a si te vas a convertir en vampiro, descuida no pasara si tu no quieres, para transformarse en vampiro tienes que ser mordida por uno y beber sangre humana en luna llena, asi que no debes preocuparte. -Siendo asi, hazlo Finnick. –Conteste muy segura. -No quiero lastimarte Caroline. -No hay tiempo hazlo, pero no aquí, no quiero que Zeus nos vea. -Pasen a mi casa, mientras yo distraigo a tu amigo. Pase la mano de Finnick sobre mi nuca, lo levante y lo lleve a la casa, caminamos hacia una habitación, aunque parecía que estaba cayéndose de ebrio, logro llegar hasta la cama, lo deje caer y con dificultad se sento, me sente junto a el, me toco el rostro con una mano y con la otra retiraba el cabello que le estorbaba de mi cuello, se acercó lentamente y con tacto clavo sus colmillos en mi cuello, la verdad fue un poco doloroso, pero era preferible que bebiera un poco de mi a que consumiera por completo a Zeus, estuvo un par de segundos pegado a mi cuello, y después poco a poco saco los colmillos, su boca estaba llena de sangre, incluso le escurria un poco por la barbilla, pero ya no habían venas marcadas en sus ojos, me miro con decepción. -¿Qué pasa, tan mal sabe mi sangre?. –Se rio. -No, claro que no, es solo que yo no quería que fueras tú de quien bebiera. -No te preocupes está bien, ¿ya te sientes mejor?. -Claro, como no voy a estarlo…. Gracias cosita. Nos levantamos de la cama y Finnick cubrió la mordida con mi cabello, salimos de la habitación, Azura y Zeus ya estaban dentro de la casa, sentados en unas sillas de madera. -¿Encontraron las pastillas para el dolor de cabeza?. –Exclamo Azura, haciéndonos un guiño. -Si, muchas gracias amiga. -Bueno, su amigo ya me ha contado un poco del porque están aquí, y quizás pueda ayudarlos. -¿Sabes dónde están los libros?. –Pregunte. -No con exactitud, pero se dónde pueden estar…. Escuchen hay una librería, es vieja pero no la frecuentan mucho, esta en las afueras de Hollywood, les será fácil encontrarla porque es el único local que esta. Se levanto de la silla y camino hacia un estante lleno de libros con portadas viejas y maltratadas, abrió uno de ellos y saco una hoja grande, estaba doblada en varias partes y se la dio a Finnick. -Ese es el mapa que los llevara a la librería. -Gracias por tu ayuda, y ¿podría hacerte una pregunta?. –Inquirí. -Desde luego. –Contesto. -Finnick me dijo que fuiste bruja… y yo acabo de descubrir que soy una, entonces, ¿crees que podrías ayudarme a aprender como serlo?. Ella y Finnick me veian con asombro y a la vez sonreían ligeramente, no sabia si estaba correcto lo que acababa de decir. -Es cierto fui bruja, pero no creo ser la indicada para eso, no porque no sepa o no quiera si no que cada bruja y brujo tiene una manera muy diferente de aprender, no todos somos iguales, debes buscar a alguien que sea como tú para que te ayude. -Pero, ¿Cómo se supone que voy a hacer eso, dónde hay más brujos?. -Encuentra el libro. Suspire algo inconforme, pues sabia que eso era casi imposible, nos despedimos de Azura y continuamos nuestro largo y exasperante viaje, pues debo admitir que no estaba muy conforme con viajar los tres después de lo que habia pasado, en el camino timbro mi celular, revise y vi que era Rebekah. -Hola Rebekah, ¿todo bien?. -Caroline, ¿Cuándo vueleves?. -Pronto, te lo prometo, pero dime si necesitas algo. -Solo te necesito. -De acuerdo, arreglo unas cosas y vuelvo cuanto antes. -Bien. Colgué el teléfono, después de un rato de incomodidad por el viaje finalmente llegamos, bajamos del auto y entramos a la biblioteca, estaba desierta no había absolutamente nadie, el mostrador, las sillas y las mesas estaban cubiertas de polvo, parecía estar abandonado. -Bueno, creo que no hay quien atienda. –Se burló Finnick. Comenzamos a revisar los estantes, todo era tan extraño, los libros no estaban por secciones como esta en cualquier biblioteca, si no que estos decían cosas como “vampiros, hombres lobo, hadas, hechiceros, sirenas y brujos”, también era bastante extraño que los libros tenían nombres de persona y no de algún título especial, había apellidos que en mi vida los había escuchado, así que comenzamos a buscar el apellido Pierce. Abrimos algunos libros para ver de que trataban pero no había nada escrito en ellos. -Tal como lo dijo la abuela no podremos ver el contenido de un libro ajeno, ¿cierto, Caroline?. –Inquirió Finnick. Aunque esto me parecía increíble asentí con la cabeza, buscamos en todos los estantes y cuando estuvimos a punto de darnos por vencidos, Finnick subio hasta arriba de uno de los estantes y grito. -¡Espera Caro!, mira lo que encontré. Me acerque a el y me mostro un par de libros que aunque estaban cubiertos de polvo pudimos apreciar que decían CAROLINE PIERCE y FINNICK PIERCE. Tome el libro aunque un poco con miedo nos sentamos en una mesa frente a frente, sabia que aunque teníamos nuestras respuestas frente a nosotros no sabíamos si abrirlos, dudamos por unos segundos. -¿Qué dices Caroline?, vamos a abrirlo juntos. –Exclamo Finnick. -A las tres. Una…. -Dos…. -Tres. –Dijimos al mismo tiempo y abrimos los libros. Inmediatamente Finnick empezó a ojear el libro yo no me atrevía a verlo, pero finalmente baje la mirada hacia el libro vi la primera hoja y había una fecha, era el día de mi nacimiento. 27 DICIEMBRE 1997.
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