Decir que me costó levantarme para ir a la universidad es un eufemismo. Ryan llegó tan cansado como yo y se acostó a mi lado sin poder movernos. Cuando los rayos del sol comenzaron a calentar mis ojos me desperté sobresaltada. —¡RYAN! —Grité—. ¡Son las diez de la mañana! Saltamos de la cama y corrí al baño a cepillarme los dientes y peinarme. Tomé el bolso de maquillaje y lo lancé sobre la cama mientras corría aun lavándome los dientes hacia el armario. Arranqué de los ganchos los primeros jeans que encontré, junto con una camisa cuello tortuga amarilla. Lancé todo a la cama y regresé al baño a enjuagarme la boca. Mi hermano a mi lado protestó cuando entré y él aún estaba orinando. —Lo lamento pero no hay tiempo para ser pudoroso. Me comencé a desvestir con rapidez mientras Ryan salía

