Enith vio fijamente al extraño con una cara de satisfacción por haber logrado su cometido, Elio no podía creer que su mujer tuviera un efecto temerario ante un extraño que la veía como una amenaza real ¿cómo era posible que cediera ante las amenazas de su esposa y no las de él? En el fondo no podía negarlo pero le gustaba esa faceta que no conocía de ella, le parecía gracioso haberlo descubierto de la manera en como eran ellos dos con sus situaciones anormales gobernando su vida. — Habla si no quieres que avance hacia el camino de tu desaparición —amenazó Enith con una enorme sonrisa de placer, por estar disfrutando del momento, al ver que el extraño se tardaba en contestar, el auto estaba en neutral, por lo que pisó el acelerador para que escuchara el motor, el hombro respingó cerrando

