Que deseaba dormir, era cierto que lo había dicho, pero, ahí se encontraba él dándole la vuelta a todo el asunto. Con el cigarro apagado en la boca, rumeando su rabia se encontraba aporreando con más fuerza de lo usual su vieja máquina de escribir. Ya que no podía dormir, al menos intentaría ser productivo y adelantar el trabajo que se había traído para la casa ¡Aunque todo ese maldito esfuerzo había sido en vano! Oh, bueno. Al menos eso era lo que intentaba hacer. Puesto que, por culpa de su malestar, no podía concentrarse como era debido y estaba cometiendo demasiados errores para su gusto. Cosa que lo ponía aun más de mal humor. Cuando estuvo a punto de terminar una maldita página sin ningún error, de aquel manuscrito tedioso golpeó con el anular la tecla “A”, con tal mala suerte qu

