Caminaba despacio por la acera, sintiendo que aquel día había sido arduo, incluso más que el anterior, Aunque creer eso, para él era una incongruencia, puesto que, no había hecho horas extras. Pero, quizás, todo se debía al hecho de no haber dormido en la noche anterior. Fuera como fuera, Mateo, en ese momento, estaba haciendo un esfuerzo desmenuzado para no caer dormido en medio de la calle. «Llegar, saludar a Aurora, preguntar por Clara, bañarse… quizás comer, eso puede ser opcional… ¡Dormir!» Se repetía como una especie de mantra para mantener su mente activa para no caer rendido. Era tal su cansancio y el dolor de cabeza que en varias oportunidades tuvo que obligarse a mirar bien por donde se encontraba, pues estaba tan aturdido que en un par de ocasiones no reconoció la ubicación

