Capítulo 3 (11)

1958 Palabras

Aquello había sido dicho adrede, de eso no tenía duda alguna. El estúpido capitán solo buscaba atacarlo y hacerlo sentir inferior ¿Qué mejor manera de conseguirlo que escarbando en su orgullo? Mateo sintió la necesidad de rodar los ojos, a decir verdad, en ese momento con el empleo que tenía aquel ofrecimiento, más que ofenderlo, lo divertía. De hecho, de no haberse gastado el dinero minutos antes, habría sido él mismo quien lo hubiera invitado y no al revés. Todo fuera para devolverle de alguna manera ese intento insignificante de golpe bajo. —¡Oh! Se lo agradezco, pero a decir verdad, no es necesario… ocurre ser que he desayunado y almorzado muy bien en el trabajo el día de hoy… — informó como quien no quisiera la cosa— … pero sea, le aceptaré el ofrecimiento, lástima que hoy me encuen

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