Tamara no sabía qué ponerse para llevar a su amigo —que podría ser su novio en el futuro— al aeropuerto. Entonces llamó a su hermana, quien se rió por la pregunta y puso el altavoz.
—¿Estás saliendo con alguien? —preguntó Lucy.
—Sí, es guapo y un poco mayor, como de tu edad.
—Es mayor que Lucy.
—What?
—Vente a la casa, estamos preparando vegetales para la semana.
—No puedo, hoy hice ejercicios con Grillo y ha sido una cosa.
—¿Follaste con Grillo? —pregunta Lucy sorprendida.
—Ejercicios, como cardio en una caminadora, pesas y baile.
—La peor historia de amor es la que se mantiene con el jefe, sobre todo si es una superestrella que se folla a cualquiera. No hagas eso —le advierte Lucy.
—Somos amigos —aclara Tamara.
—Mi esposo y yo fuimos “solo amigos” y todos decían que terminaríamos juntos. Cinco años de casados y contando —le recuerda, como si ella no hubiese sido de las que le advirtió sobre ese romance.
Pero lo de ella con Grillo era diferente: eran amigos, muy amigos. Se llevaban bien, se querían muchísimo de una forma fraternal. La joven les mandó fotos y las dos estuvieron de acuerdo en algo casual, pero con gabardina sexy.
—El sexo en los baños del aeropuerto a las tres de la mañana es espectacular.
—Lo dice la novia del piloto.
—Pónganle firma: espectacular.
—Ah, qué asco tú y tus fetiches —se queja Lucy, y Verónica se ríe.
—No tengas sexo, pero bésalo. Hazlo con hambre, que quiera quedarse, que no quiera bajarse del avión y que se vaya con dolor de huevos —comenta Verónica, y Tamara asiente.
—¿Tú tienes sexo normal? Ya no vas a terapia…
—Ha pasado un tiempo desde la última vez, pero creo que estoy lista.
—Entonces mejor no lo beses, no vaya a darte un ataque de pánico.
Ella finaliza la llamada con sus hermanas porque no necesita que le metan más inseguridades en la cabeza: ya tiene las suyas y eso le hace suficiente daño como para permitirles participar. Entonces se puso nerviosa de nuevo, no sabía si realmente tenía ganas de ir. Igor le había estado escribiendo mientras hacía la maleta, y ella decidió llamarlo.
—Hola, ¿cómo estuvo tu día?
—Cosas buenas, cosas malas —respondió—. Estuve en concierto con Grillo.
—Dejará de ser cool durante la gira.
—Creo que no, a mí me encanta la música, y la vibra de la fiesta.
—Tenemos otra cosa en común —responde emocionada.
—Tengo que decirte algo: ha pasado un tiempo… desde la última vez que tuve una relación. Todas fueron muy malas, y no sé si quieras participar en tener paciencia conmigo.
—Vale, lo bueno se hace esperar —responde, y ella sonríe.
—Seguro.
—Pese a lo que la gente pueda creer, no me encanta andar de una en otra, sino saber que hay alguien. Así que ¿qué son dos semanas, un mes o cinco? Todo lo que hagamos debería hacernos felices a ambos, como esta llamada, por rara que sea…
—Sí, súper rara porque estoy viendo el tipo de bóxer que usas.
—Son calzoncillos, cariño —los dos sonríen, y él le cuenta un poco de su trabajo, de lo que va a estar haciendo, y propone intentar coordinar agenda para un fin de semana juntos. Tamara promete revisar su disponibilidad y él se ríe antes de recordarle que temprano tienen que verse, y que le gustaría ducharse y comer algo liviano antes del vuelo. Ella se despide y se queda en el sofá, viendo por la ventana.
Grillo también había estado resolviendo asuntos. Había escrito un mensaje, llamado y finalmente fue a casa de Yuri, pero ella no estaba. La revisó de arriba a abajo y la llamó cuantas veces le fue posible, pero la joven simplemente no daba señales de vida. Él decidió regresar a su apartamento mientras se contactaba con la manager de Yuri, y esta simplemente pasó de él. ¿Cómo termina uno con alguien que no le responde? ¿Por correo?
Escribió el mensaje y se lo pasó primero a Tamara:
Debido a la imposibilidad de contactarnos personalmente, por teléfono o cualquier método maduro, tengo que dejarte por medio de un mail. No somos niños, somos una pareja de adultos, personas que compartieron una historia de ocho años y merecen sentarse a conversar con respecto al final de una relación.
Yuri, honestamente, esperaba más de nosotros. Esperaba una conversación en la que pudieras recordar lo mucho que mereces ser conquistada, amada y valorada en una relación. Esperaba que esto fuera tan bien que pudiésemos mantener una relación de amistad muchísimo más larga que el tiempo que tuvimos sexo, y nos besábamos apasionadamente en cada rincón de un lugar. Terminar mal es todo lo que no he querido a lo largo de estos meses, y me veo obligado a reducir los últimos ocho años de amistad y romance a esto.
Te amo, y te amaré siempre, pero definitivamente hemos terminado.
Su celular sonó tan pronto como Tamara terminó de leer eso.
—Por el amor de Dios, no mandes ese correo, nunca a nadie. Borra eso, borra el destinatario, apaga el celular y ven directo a mi casa —dice asustada.
Grillo intenta explicar, pero ella niega rotundamente dejar evidencia para la prensa y el mundo entero.
Tamara incluso había salido en su pijama al primer piso a esperarlo. Le abrió y él le entregó el teléfono de inmediato. Subieron juntos y vieron la pared dañada con más agua. Grillo otra vez no dijo nada, y Tamara simplemente suspiró porque sus ojos hablaban por él.
—Explícame si has tenido un brote psicótico.
—No. Llevo ya unos días pidiéndole que, por favor, hablemos. Lleva días ignorándome, y un paparazzi me dijo que salió unos minutos antes de que yo llegara. Alguien le avisó, Tamara, y no voy a vivir haciendo este juego.
—Tranquilízate, Grillo.
—No quiero herirla, Tamara, pero tampoco quiero sentirme arrinconado y atrapado. No voy a ser un villano ante el público ni a convertir a ninguna mujer en mi amante. Quiero terminarlo, así tenga que hacer un comunicado público.
Tamara desearía que la noche fuese fácil, pero contacta al manager de Yuri:
Estimado compañero, necesitamos conversar con respecto a la relación de nuestras respectivas estrellas. Grillo y Yuri tienen una conversación pendiente, y creo que es momento de reunir a todas las partes, sus respectivos abogados, los nuestros y nosotros como asesores de imagen. Por consiguiente, los invitamos a reunirse mañana a la hora que tengan disponible. Como indicación del señor Mauricio Grimaldi, a él le interesa compartir con Yuri en privado, previo a esta reunión que estaremos manteniendo. Por favor, permítanos conocer su disponibilidad.
Saludos cordiales,
Tamara Woodstone
Manager, publicista y coordinadora de tours del Show Grimaldi.
—¡Qué guay eres! —le dice Grillo y le da un abrazo, uno largo, y los dos acaban riéndose.
—Me vas a contar de tu cita con Brianne.
—Clonaste mi teléfono.
—Leí de reojo —comenta, y él asiente.
—No quiere nada conmigo porque soy novio de alguien, como debe ser. No quiere ser amante de un hombre con una relación de ocho años.
—Siento que haya dicho no, pero me gusta eso. Quiere decir que quiere algo serio, no echarte un polvo o vaciarte la cartera.
—¿Y qué tiene de malo echarme un polvo y recibir regalos? —Tamara rueda los ojos y Grillo ríe.
Los dos bajan al primer piso. Ella le acaricia la espalda y le promete que van a resolverlo. Grillo le da un beso en la mejilla y se va al auto. Grillo se devuelve para preguntar por su entrenamiento y ella promete reponer. Él le comenta que la espera, que entrenan a las 5 a.m., y ella sube feliz para hacer su maleta de deporte, un traje de trabajo y finalmente descansa un poco antes de que sea la hora de verse con Igor. Él aparece genuinamente feliz cuando la ve antes de la hora esperada en el lobby.
Igor sube sus cosas, y luego sube al asiento de copiloto. Ajusta la silla y se coloca el cinturón ante la atenta mirada de Tamara. Le da un beso en la mejilla y ella sonríe.
—Entonces, ¿cuál es su destino, señor?
—El aeropuerto. Luego tienes que probar mi comida pre-vuelo favorita en todo el mundo —responde, y ella sonríe. Tamara lo lleva al aeropuerto en medio de una conversación tranquila, música relajada. Igor responde algunos mensajes en el camino y se asegura de dedicarle todo su tiempo en cuanto llegan a la sala de espera VIP, donde ordena un café enorme, n***o, con tueste oscuro y potente, chorreado de la manera más pesada posible, y unas papas fritas, súper saladas y tostadas.
Tamara se ríe y le pregunta si es un hábito.
—Hago mucho ejercicio y como bien casi todo el tiempo: mucha carne, ensaladas, pero mi mayor tentación es la chatarra. Entre más tostado esté, más me encanta la comida.
—¿En serio?
—Mi mamá nos restringía mucho a mí y a mis hermanos —explica—. Ella es modelo, así que se toma la nutrición y el deporte muy en serio.
—Mi mamá fue modelo y azafata —los dos ríen—. Sé de alimentación restrictiva, pero salgo más a mi familia paterna y a veces me canso de estar a dieta.
—Yo igual, pero con la edad y el mal uso de mi cuerpo, ahora me duele mucho la columna y las rodillas cuando aumento de peso. Así que mi nutricionista y mi coach tienen este acuerdo: en casa solo alimentos sanos, mucha natación y ejercicios, y fuera o en compañía me doy la buena vida —responde, y los dos ríen.
Tamara recuerda las palabras de Grillo y se alegra de haber dado una segunda oportunidad con Igor. Él le acaricia la espalda y ella lo mira a los ojos antes de inclinarse un poco para besarle. Le besa siguiendo todas las indicaciones de Verónica: un beso intenso, uno para recordar. Su piel se eriza, sus pezones se endurecen porque él responde con el mismo hambre. Al principio le había tomado por sorpresa, pero después de unos segundos había decidido aprovecharse de su buena suerte. Ahora sentía la intensidad del beso en todo su cuerpo, sobre todo en el sur de su cuerpo. Los dos se separaron cuando escucharon una silla arrastrarse contra el suelo.
—Esto es una localidad pública —comenta un hombre grande, con los ojos del mismo color que Igor, por lo que Tamara entiende que es su hermano. El joven se come un puño de papas y sonríe.
—Ivar, no sabía que venías.
—Olaf está muy necio. Todo lo que hace uno por los hermanos —responde, y el joven sonríe mientras sigue viendo a Tamara—. Eres joven —comenta, y su hermano bufa.
Igor los presenta y su hermano le pregunta si es su novia en rudo. Tamara responde un “aún no”, y los dos hermanos la ven sorprendidos, divertidos incluso. Ivar procede a hacer la pregunta más incómoda para una pareja cuando se están conociendo:
—¿Qué son?
Los dos le ven a los ojos.
—Estamos en una cita.
—Umm… ¿qué es lo siguiente, van a coger en el baño?
—Vete —responde Igor molesto—. Vete.
—Bye, chica joven y guapa —responde y se lleva las papas. Su hermano contiene la respiración y Tamara se ríe.
—Hermanos…
—Sí, son horribles.
—Mi hermana tuvo la misma idea —comenta Tamara.
—¿Cuál?
—Sexo en el baño.
—Umm… no me importaría atrasarme.
—Se te nota, pero lo estoy reservando para una próxima ocasión.
Ivar volvió a gritarle a su hermano y él le dio un último beso a Tamara.
—Definitivamente adoro los consejos de tu hermana.
—Sexo en el baño.
—Bueno, para alguien que quiere esperar… lo estás haciendo interesante.
—Mmmju.
—Sí —responde viéndola a los ojos. Él se inclina y le da un beso corto sobre los labios. Ella sonríe y le devuelve el beso.
—Basta, no podré irme —responde, y los dos ríen hasta que Ivar los interrumpe de nuevo.
Igor le da un beso a Tamara y la abraza. Ella lo abraza de vuelta y le desea todo lo bueno para su viaje.
La pareja termina de despedirse y la chica agita su mano hacia Ivar, quien la encuentra monísima. Los hermanos se van juntos bromeando y ella va a su auto, de regreso al apartamento de Grillo. Compra unas cosas para desayunar de verdad, una hora más tarde, y cuando finalmente llega, Grillo se da cuenta de que no ha revisado noticias ni r************* . Pero aquí les dejo solo un poco de lo que a él le había estado molestando:
¿Solo negocios o también romance?
Es innegable que el desinterés de Grillo hacia Yuri es tan grande que ahora no solo coquetea con chicas en bares, sino con su propia mánager. Lo vemos dos noches seguidas salir de la casa de la señorita Woodstone, con despedidas largas e intenciones claras.
Tenían fotos de ellos despidiéndose en el apartamento, después de prácticas, días random. Siempre besos, abrazos, risas: la complicidad y el cariño eran evidentes. La interpretación de cada uno variaba.
El correo de Tamara sonó con el mensaje por parte de la agencia de la novia de Grillo:
“Buen día, Tamara. Es evidente que necesitamos reunirnos todos.
¿Qué papel juegas tú en la relación de nuestros clientes?”
Tamara vio una foto de ellos dos juntos, en la que Grillo le abría la puerta del auto. La mujer arrugó la frente y, además, vio el último mensaje de Igor:
“Contando los segundos para volver a verte.”
Ella miró a Grillo, y estaba por comentar algo cuando entró la llamada de su jefa.