Tamara estaba muy ofendida con la llamada de sus jefas, porque solo había advertencias y la palabra crisis estaba subrayada en cada subtexto. Cada segundo que pasaba, la de Bello —quien amaba su casa productora, a Grillo y a su sobrina, pero odiaba ese tipo de desastres— comparó la situación al año en que su mujer le preparó un pastel de chocolate de lava: delicioso, pero desastroso. Cerró con la siguiente aclaración:
“Por más que ame la idea de Grillo sentando cabeza y tú enamorada y feliz, los dos no van en la misma situación. Te amo, nena, pero resuélvelo ya”.
La de su padre, muy diplomáticamente, le recordó todo el esfuerzo que había requerido para su abuelo, un limpiador de zapatos y vendedor de periódicos desde la infancia. Un hombre íntegro y trabajador que creó una empresa publicitaria sin contactos ni millones, y que a él y a su hermano les había costado muchísimo mantener a flote. Sus hermanas seguían con dignidad el legado familiar. No sé si notaron als palabras íntegro y dignidad, pero, Tamara jura haberlas escuchado ser deletreadas por parte de su padre.
La llamada más desesperante, la peor de todas, fue la de su madre, porque le permitió acabar la de su papá, pero no sabía si ella era una adolescente o una mujer en sus cincuenta.
—Tamy, estás preciosa en esas fotos. Se te ve muy bien, guapa, enamorada. ¿Has perdido peso? Bebé, el amor te ha dado un brillo espectacular y Grillo es un hombre muy guapo.
—Nos vemos muy bien juntos,—interviene Grillo. — es porque yo soy fotogénico a muerte, y Tamara con ese pelo se ve más mona.
—Le va muy bien el pelo corto, definitivo —dice su madre—. Me llamo Alma, un placer. ¿Grillo? —pregunta la mujer, y Tamara niega con la cabeza.
—Mau para ti. Somos familia, la familia de Tamara es mi familia.
—No estamos enamorados.—Aclara su hija mientras peinsa en resolver la crisis que le caería encima por las acusaciones.
—El sexo te sienta bien y me encanta que hayas elegido un hombre seguro de su sexualidad como Grillo, pero cuéntame, Mau, ¿dejaste a tus novias, la actriz y la bailarina? ¿Es mi hija tu amante? ¿Cómo funciona eso? Porque te eduqué para otras cosas, Tamara.
—No estamos juntos, es un invento de la prensa.
—Acabas de declararnos familia —responde Alma decepcionada—. ¿Qué te pasó?
—La quiero, está en el top tres de las personas más importantes en mi vida, es mi mejor amiga. Pero no estamos teniendo sexo juntos ni somos amantes.
—¿Qué no te gusta de mi hija? —pregunta enfurecida—.Creo que es su inseguridad, porque se les ve muy juntos, felices, sonríes, eres guapo.
—No me gusta… que tenga un novio. Ni que yo tenga una… —comenta.
—Fácil, se dejan de cosas, terminan con quien sea necesario y listo.
—Mamá, suficiente, suficiente.
—Mi amor, ¿por qué no vienen el fin de semana? —comenta—. Así aclaramos el aire con tu papá, que está bien enojado. No lo he visto así en años.
—Mamá, tenemos que ir a una premiación.
—Almy, en cuanto sea posible pasamos unos días con usted y su esposo —dice Mau—. Le manda un beso y un abrazo, y le promete que cuida a la niña. Sí, yo la vigilo, que no le pase nada, que esté bien portada, sexo solo lo adecuado con hombres preparados.
—Grillo, puedes tener mi número.
—¿Sí?
—Sígueme en i********: —grita la mujer, y Tamara le manda un beso antes de finalizar la llamada.
Tamara tiene claro que la reputación es importante para todo, pero sobre todo en su carrera. Así que se despide de Grillo, va a su casa y busca en armario, se peina, se maquilla y se pone ropa de “niña grande”: elegante, preciosa, muy empresarial, aunque en naranja neón. Hace su camino hacia el auto, con el teléfono en altavoz, y llama a la agencia publicitaria de Yuri. La pasan con Rebeca, una joven veinteañera que no ha descifrado bien su vida, pero Tamara decide ponerla a sudar a ella y a sus jefes.
—Rebeca, es un gusto saludarte. Habla Tamara, la publicista de Grillo. ¿De qué color ando hoy?
—Anaranjada, ya subieron sus fotos. —Tamara se ríe, y escucha a su jefe gritarle que está despedida, mientras Vanessa, la encargada de la publicidad de Yuri, toma la llamada de inmediato.
—Tamara, buen día.
—Voy camino a su oficina con este outfit vistoso, para que los paparazzi puedan pasarlo a los reporteros bien chisme.
—No me gusta de lo que me estás acusando.
—Desmiente tu juego o me bajo ahí, vestida como voy —comenta Tamara.
La mujer se rehúsa, jura que el año no tiene nada que ver con la campaña de desprestigio hacia Tamara y Grillo, y Tamara le da un par de vueltas al edificio como buscándola. Finalmente, se estaciona al frente, arriesgando una multa. Se baja con el celular en la mano, se quita las gafas de sol, ve el edificio, y se deja fotografiar, mientras Vanessa sale del edificio en pánico.
—Hola, un placer —comenta Tamara y le estrecha la mano.
La mujer la mira a los ojos y niega con la cabeza.
—Tienes toda la mañana para fijar una cita entre Grillo y Yuri, si no quieres que el escándalo aumente. Porque yo planeo asumir esta relación falsa, yo planeo ser la “novia puta” y liberarnos a todos. Tienes una oportunidad de hacer lo mejor para tu cliente o convertir esto en un circo.
Tamara saca de su bolsa una carpeta y se la entrega.
—Sonríe, que nos están tomando fotos, y saluda a Yuri de mi parte.
Tamara caminó hacia su auto tranquilamente, con una sonrisa, y luego volvió a conducir hacia la oficina, donde esperó que el teléfono sonara a su favor. Trabajó un poco con Melissa, quien le informó quiénes habían firmado y quiénes no, cómo iba toda la papelería. Su equipo audiovisual había iniciado con su estrategia de r************* y pasaron los videos a Grillo y Tamara para aprobación.
La joven recibió un mensaje de parte de su cantante favorito del momento.
Grillo:
Yuri me escribió, nos vemos en una hora en su casa.
Tamara:
En una hora en tu casa. Tiene cámaras de seguridad y todo queda grabado. No pases de la sala, no la beses, no la acaricies. Sé carismático y dulce, cero gilipolleces.
Grillo paniqueó. Llamó a Tamara de inmediato y le explicó que no sabía cómo hacer nada de lo que ella estaba pidiendo.
—Mira, creo que si vamos a cortar, dado que hoy no es mi día de sexo, pretendo gastar hormonas con ella.
—Entonces finge un embarazo y estás clavado hasta que finalmente “aborte” y después llore la muerte de un hijo que nunca existió.
—No sé romper con nadie.
—Grillo, eres un adulto de 34 años. Seguro has roto con gente.
—Estoy tratándolo en terapia.
—Tres reglas de un rompimiento: sé educado, directo y claro. “Yuri, no hay forma fácil de terminar una relación de años, pero ha llegado el momento de avanzar en nuestras vidas y encontrar personas con quien compartirla. De mi parte, esta relación no da para más, por lo que he decidido terminar”. Mira, hazlo bien.
Grillo finaliza la llamada para hablar con Emma. Antes, le envía un fragmento de video a Tamara en el que están ellos dos cantando y tocando.
“En realidad, somos una pareja muy sexy. O sea, yo viendo esto interpretaría: siento que hemos follado tres veces en la última hora.”
Tamara había recibido una visita personal de parte de sus hermanas y jefas, que había iniciado enseñándole el collage de fotos de Grillo y ella. Las dos la felicitaron por no caer en la trampa de la agencia de Yuri y saber leer que era un montaje.
—No diría que enamorados, pero sí se gustan.—Ya ella se habái disgustado con als fotos proque sabía que eranmoemntos super absurdos y que no estaban si quiera intentando nada, si tuviese que describir su relación con Grillo en una palabra utilizaría : "fraternal..." son amigos, hermanos, casi siameces para este punto... una implicación romántica, era una burla como la que estaba haciendo él en su teléfono.
—No me gusta Grillo—vuelve a aclararles a sus hermanas.
—A mí me parece sexy, sobre todo cuando está cantando guarradas —comenta Verónica, y su hermana menor niega con la cabeza.
—Vengo solo a completarte el chisme: tengo una espía por allá y me contaron que Vanessa se volvió loca después de tu llamada, le casi matan a la secretaria. Y la poderosísima Vanessa Valdez bajó corriendo las escaleras para que no entraras en el edificio, y que casi vomita cuando vio lo que tenías en la carpeta.
Lucy le enseña las fotos de su triunfo laboral ella parada frente a la agencia, carpetita en mano, ameanzando a una de las panteras de la prublicidad del país, Vanessa, le llena unao 20 años de experiencia a Tamara, y se acababa de escupir en la frente con la estrategia que eligió con el fin de asustarla.
—¿Qué decía el papel?
—“45 minutos y contando…” —les guiñó un ojo, y las dos rieron porque era lo que su abuelo solía dar de plazo para cualquier cosa.
—Te has ganado el almuerzo —comenta Lucy.—Yo invito.
—Así nos cuentas sobre el sexo en el baño —pide Verónica.
—No hubo sexo, pero sí besos.
—Uhh —celebra su hermana.
La joven toma sus cosas entre ellas el celular donde lee el mensaje de Grillo.
Grillo
Yuri ya está en el edificio.
Te escribo apenas terminemos de hablar.
Te llamo mejor.