[Adrién] Camino por la ciudad y, de repente, una sensación me golpea como un trueno. Una sensación que no había sentido en cuatro años. Aria está aquí. No está lejos. Lo sé con certeza. Siempre me ha atraído, de una manera que va más allá de lo físico. Su presencia es como un veneno dulce que se infiltra en mi sangre, despertando emociones que creía enterradas. Miro a mi alrededor, buscando una señal, y entonces la veo. O, al menos, creo verla. Una mujer, increíblemente parecida a ella, trabaja en un restaurante al final de la calle. Pero antes de que pueda verla bien, se aleja. La rabia me invade. Me obligo a dar media vuelta y alejarme, pero el odio y la furia chocan con algo más profundo, algo primitivo que se niega a ser silenciado. La conexión entre un lobo y su pareja predest

