(Adrién) —No te preocupe, migo, no creo que le dé nuestra ubicación al enemigo. —¡El enemigo es él, Adrien! —Espero que eso cambie… Antes de que pueda decir algo más, me subo al 4x4 y arranco a toda velocidad. Llego a la ciudad y aparco en una de las calles laterales. Necesito verla. La chica que vi anoche cuando sentí a Aria. Quiero comprobar si fue una ilusión o si realmente es ella. Entro en un restaurante que da justo al lugar donde trabajaba aquella chica y pido un café. Espero. Las horas pasan y veo entrar y salir a varias camareras, pero ninguna se parece a la que busco. Mi paciencia empieza a agotarse. Espero un cambio de turno, pero sigue sin aparecer. El sol comienza a ponerse, y empiezo a preguntarme si simplemente tiene el día libre. Extraño. Un restaurante abarrotado u

