Vi a Ari a lo lejos, me despedí de él acariciando su mejilla y depositó un suave beso en mi mano. Al encontrarme con Ari, me abrazó y me felicitó por mi cumpleaños, me dio una barra de chocolate grandísima, era enorme, ¡un kilo de chocolate! Y le agradecí mucho el gesto. —¿A todos les gusta el chocolate, no? —Por supuesto que sí. —Sonreí. Las clases pasaron muy lento según mi perspectiva, quizás la ansiedad de la fiesta en el yate me tenía desesperada y solo quería irme de allí. Recibí un mensaje de texto, para mi sorpresa «una real e inesperada sorpresa» era Dave...: —Feliz cumpleaños, te quiero. Eliminado sin responder, era un idiota. No supe cómo se enteraron, pero varios chicos del salón me felicitaron por mi cumpleaños, me regalaron chucherías y golosinas y me cantaron cumplea

