La mañana siguiente un golpeteo frenético en mi puerta me despertó. Con mucha flojera y los ojos casi cerrados me levanté y abrí la puerta. Nyx estaba afuera y sostenía un sobre en sus manos, miró a ambos lados del pasillo y luego me empujó para entrar y cerrar la puerta con seguro. —¿Qué? ¿Qué pasa? —pregunté limpiándome las lagañas de los ojos y estirándome sobre la punta de mis pies. Me entregó el sobre y lo abrí con dificultad. —Estaba en el suelo —me comentó mientras yo estiraba el papel. Comencé a leer la carta despacio, la hermosa caligrafía Palmer pertenecía a mamá. —…son disculpas de mis padres… se adelantó su viaje porque el problema agravó en el hotel… Terminé de leer y caí en cuenta que estábamos ¡solos! Salté hacia el cuello de Nyx y me cargó por varios segundos a la ve

