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1628 Palabras
El día amaneció y no podía estar más precioso, el cielo estaba despejado y el azul del cielo era tan vivo que no salir a verlo era un desperdicio de vida. Mi celular se iluminó por una notificación, lo revisé y era un mensaje de “buenos días” de Nyx, le respondí y me fui a bañar. Al salir del baño vi que tenía otro mensaje de Nyx: —Pasa del desayuno en casa. —¿Por? —Te llevaré a comer, lenta. —¡Aww! ¡Qué hermoso! Gracias Nyx :* Me vestí y me peiné en pocos minutos, me veía muy linda en el espejo; tomé una bolsa y metí mi celular junto con mi identificación. Cuando salí de mi cuarto me topé con Nyx en el pasillo. Ambos nos miramos sorprendidos —como si nunca nos hubiésemos visto con ropa casual antes—, él con una chaqueta negra, camisa gris y jeans azules y yo con mi lindo vestido color salmón, él me sonrió y me dijo que estaba bonita; y luego me regañó porque me puse un vestido. —Te gusta llevar la contraria... —Claro que no… Bueno, solo un poquito. —Sonreí burlona. Nyx rodó los ojos, me pasó por un lado y bajó al recibidor. Lo seguí con varios pasos de distancia y él hablaba con mis padres a un volumen algo bajo. Cuando me uní a ellos saludé a mis padres, mi papá me dijo que Nyx me llevaría de paseo al centro de la ciudad en su moto, por lo que me sorprendí y sentí la necesidad de abrazar a Nyx, pero reprimí el impulso por estar mis padres presentes… No quería crear malos entendidos. Salimos al jardín principal y vi la moto, era muy bonita, negra con líneas azules. Nyx me entregó el casco y le dije que nunca había subido a una moto, él se rió y me explicó cómo subirme de lado por llevar vestido. Vi que unos de los autos no estaba —seguro Liss ya había salido con Alekséi—, me despedí de mis padres y Nyx ya estaba esperándome sobre la moto; me puse el casco y subí, agarrándome a los hombros de él y arrancó veloz, haciendo sonar el potente motor de la motocicleta. Mi rostro debió ser un poema, una flor abriendo sus pétalos ante el amanecer; estaba paseando por el centro de la ciudad en una moto. ¡Un hecho nunca antes vivido! Apreté los hombros de Nyx y apenas pude escuchar su voz, entre el sonido del viento y el motor era poco lo que escuchaba. Nyx se detuvo frente a un local decorado con muchas plantas y figuras ornamentales, las sillas y mesas con un claro estilo francés me causaron una sonrisa instantánea e hice algunas fotografías esforzándome en disimular. —Deja de tomar fotos y bájate. —Uy, ya… Qué mandón. —Te bajas o te bajo. —Bájame entonces —desafié altanera. Y como cosas de él, ladeó la moto y por poco pierdo el equilibrio. —¡Tarado! Ya me bajo. Él se quitó el casco y terminé de escuchar su risa. De un saltito me bajé, me quité el casco y estiré mi vestido. Terminó de aparcar la moto y dejó los cascos guindados en esta, entramos al pequeño local y nos sentamos cerca de una ventana. Estaba fascinada con toda la decoración, tanto se me notaba que Nyx pasó un dedo por la comisura de mis labios y luego se rió. Di un respingo hacia atrás y me limpié la boca, que patética debí haberme visto. —Estás babeando. —¡Ay! No es verdad… Este lugar es hermoso, me gusta todo lo que veo. —Gracias, te va a gustar todavía más la comida. —Bueno —dije entusiasmada—. ¿Y el menú? —Ya nos lo traen. —Nyx, pero… Yo no traje dinero y es injusto que tú pagues por todo. —Te dejaré lavando platos en la cocina. —Rió con malicia y le puse cara de enojada, él añadió—: Tu padre nos dio a Alek y a mí tarjetas para… ocasiones como estas porque el efectivo es limitado y tentador. —¿Y la tarjeta no? —Es más fácil de rastrear. —Uhm vale. Entonces puedo pedir lo que quiera. Colocó sus codos en la mesa y apoyó su cara sobre las manos: —Lo que quieras —dijo con lentitud. Nos llevaron el menú, pedí unas crepas con jamón, queso y salsa de champiñones y él un enrollado de pollo con tocino y vegetales; café capuchino y jugo de naranja para ambos. Disfruté cada bocado de la comida, no solo había sido un desayuno fuera de casa, había sido uno de los más deliciosos que había probado y con una divertida compañía. Le pregunté a Nyx algo tan básico como su edad, nunca me había interesado en eso. Me dijo que tenía veintitrés años siendo adorado por la humanidad, me reí mucho de su vanidad, algo que no se le notaba hasta conocerlo más a profundidad. Me excusé para ir al baño y él me dijo que pagaría la cuenta, asentí y fui a acicalarme. Luego de acomodarme el cabello y chequear que mis dientes no tuviesen ningún residuo de comida, salí del baño y lo vi acercándose a mí. —¿Vas al baño? —No, solo quería asegurarme que estuvieses bien. —¡Qué lindo! Gracias. Hizo un gesto de fastidio y comenzó a caminar. —Tranquila. Salimos del local y ambos nos quedamos mirando la moto, me reí y él se colocó frente a mí. —¿Quieres ir a caminar un poco? Podemos pasar por el bulevar y así conoces… No sé qué te parece. —Claro, me encantaría. Comencé a caminar sin saber hacia dónde era el bulevar y él se quedó atrás. Lo esperé y comenzamos a caminar al mismo paso. Luego de varias manzanas comencé a ver mucha gente, percibí que mi nerviosismo se manifestaba y me detuve. Nyx dio un par de pasos más y luego se detuvo al no verme a su lado, hizo señas para que siguiera y negué con la cabeza. «No me gusta aquí… Es demasiada gente, no quiero seguir». Mis manos comenzaron a sudar y sentí que me faltaba el aire, pensé que la gente me observaba y me señalaba y quería salir corriendo de allí, pero mis piernas no reaccionaban; apenas una vocecita en mi cabeza me susurraba que todo iba a estar bien. Nyx me miró preocupado y se acercó hasta donde me había quedado. —¿Qué sucede, pequeña? —Nyx, no quiero continuar yendo hacia allá —musité viendo hacia el suelo. —¿Por qué? —No preguntes, solo… Vamos a devolvernos —insistí. —Pero ya casi llegamos a una fuente, muy bonita por cierto. Te va a gustar. —Por favor, no —rogué casi llorando. Él se sorprendió ante mi actitud y se tensó. —Nena, vale. Vamos a regresar. Me abrazó sobre los hombros y comenzamos a caminar de regreso. Detestaba sentirme así por algo que había sucedido hace tanto tiempo y que me costaba sacar de mi memoria, no sabía cómo Liss había olvidado todo y yo de solo ver un grupo de personas transpiraba y sentía que me quedaría sin conciencia. Nyx me llevó hacia un banco y nos sentamos, me recostó de su pecho y traté de concentrarme en cómo subía y bajaba por sus pausadas respiraciones; además de los pequeños remolinos que trazaba con la punta de sus dedos en la coronilla de mi cabeza. —¿Te sientes más tranquila? —Sí, gracias. —Creo que… tenemos un problemita. —¿Cuál? —lo miré intranquila. —Quería llevarte al parque de diversiones… Pero ya no creo que sea buena idea. Parque de diversiones. De todos los lugares, escogió un parque de diversiones. Me agité y rememoré lo que hacía tantos años había sucedido, el hombre halándonos a Liss y a mí de la mano, la gente aglomerada dificultando el paso, mis padres fuera de mi campo de visión… Comencé a contar hasta diez y concentré mi respiración de nuevo en las pulsaciones de Nyx. Él notó mi agitación y me recostó aún más de su costado, el perfumado torso subiendo y bajando me distrajo y las imágenes fueron volviéndose borrosas, para convertirse en lo que eran, un horrible recuerdo. —Lo siento mucho Nyx, créeme que no era mi intención ponerme así. —Está bien, no te preocupes. —Debes pensar que estoy loca. —Desde hace tiempo lo pienso. —Sonrió. —Tonto… ¿Podemos intentar otro día? —sugerí para no hacerlo sentir mal. —¿Qué cosa? —El parque de diversiones –musité. —No creo, ni siquiera estás cómoda nombrándolo. No te llevaré a un lugar donde no te sientas cómoda, así que eso queda descartado —aclaró tajante. —Nyx —llamé luego de diez minutos. —¿Uhm? —Lo siento. —Ya deja de decir eso. Sonreí y me separé un poco de su costado, me sentía más calmada luego de saber que no estaba enojado conmigo por la “escenita”. Él dejó su brazo reposando sobre mi hombro y se relajó en el respaldo del banco. —Oye. —Dime —respondí interesada. —¿Te gusta el bowling? —Nunca he jugado. —Entonces vamos. Se colocó de pie y me tendió la mano. —¡Vamos! Tomé su mano para ponerme de pie y comenzamos a caminar hacia la moto que estaba a varias cuadras.
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