Al llegar a su casa vio a su padre cruzado de brazos. –Papá.
-Tengo que hablarte de tu hermana.
-Sobre Eleonor...
-No, déjame hablar a mí. –Dijo callando a su hijo. – ¿Puedo saber por qué tu hermana llamó a tu abuelo para irse con él ya que no quiere verte a ti pues la decepcionaste? ¿Qué hiciste para que ella tomara esa actitud?
-Papá. Ella es la que no entiende que hay personas con las cuales no debe relacionarse. No tiene por qué estar cerca de Sarah...
- ¿Por qué no? No conozco a la chica, pero, si es una persona amable yo no veo porque no deba. Escúchame León, yo no te he enseñado esto. –León apretó los labios y aspiró llenándose los pulmones de aire. –no entiendo porque de repente estás en esa onda. Hay que hablar de eso joven estrella.
-Papá, tú no entiendes la presión que es ser tu hijo. Se esperan cosas geniales de mí. Debo portarme...
- ¿Cómo qué? ¿Cómo una estrella? ¿Crees que una estrella de verdad va por ahí insultando a otras personas porque no concuerdan con sus gustos? –Dijo con voz firme.
-No. Iba a decir que debo ser como tú. –Dijo algo apenado.
-Hijo, yo no espero que seas como yo, y si el mundo te exige que lo seas entonces mándalos al diablo. Yo no quiero que seas como yo... no te dejes llevar por el "qué dirán". Se autentico, se tú mismo. Tú no eres William Lancaster. Tú eres León, comienza a ser León. No me sigas a mí, no eres diferente a los demás que van a esa escuela, no estás sobre ellos, estás con ellos... Y que sea la última vez que sepa que estás apoyando el bullying. ¿Qué clase de ejemplo es para tus hermanas? Tu mamá está arriba, con Elisa. –Suspiró cansado. –y quiere hablar contigo. Ve a dejar tus cosas y ve con ella, yo pediré pizza para cenar. –León tragó saliva. Entre sus dos padres, su mamá era de un carácter más intenso. Daba mucho más miedo enojada que su papá. Subió hasta su habitación y allí estaba, sentada sobre su cama, su mamá.
-Quiero saber ¿Por qué? –Preguntó con voz suave, pero algo triste. –Dime León.
-Mamá...
-Quiero saber. ¿Te importa tanto la fama y la popularidad? –León se sentó al lado de la mujer al ver que ella le hacía señas de que se acercara.
-Pensé que estabas molesta. No suenas molesta. –Magnolia jugueteó un poco con su anillo de matrimonio en su dedo sin decir palabra alguna.
-No estoy molesta. –Miró a su hijo con tristeza. –Solo sé que es difícil. Tener adolescentes no es sencillo. –Tomó la mano de León y la apretó. – ¿Por qué nunca hablamos de esto? Sobre ti y tu papá, el cómo te afecta su fama. Toda mi vida supe que querías ser como él, pero... creo que ahora me doy cuenta que tanto.
-Siempre he querido ser como papá... quiero hacer música... quiero... mamá ¿En serio no estás molesta conmigo? Papá sí.
Magnolia suspiró. –Tu papá no quiere que seas como él, menos que te portes como lo estás haciendo para alcanzar un lugar en la cima, León... Tu papá te ama y quiere que seas mucho mejor de lo que él fue. Deberías preguntarle cómo fue su vida a tu edad, incluso hasta antes de que nos conociéramos. Podrías encontrarte que ser tú es mejor que imitar a alguien más.
- ¿No puedes decirme tú?
-Es mejor que él te lo diga. –Sonrió Lía. –Pero promete una cosa, hagas lo que hagas, no dejes que te influencien las opiniones externas, haz lo correcto, aunque el mundo no crea que lo sea. Y sobre la chica... discúlpate, eso sería lo correcto. Sé que no es fácil estar relacionado con alguien tan influyente, pero lo importante es mantenerte fiel a los principios que te hemos enseñado.
- ¿Y Eleonor? –Preguntó. –Nunca hablaste de cómo fue salir con papá. ¿Fue antes de que...?
-Me parece que también tienes que hablar con tu hermana. Ya lo harás mañana, hoy se quedó en casa de tu abuelo. Y... no, lo conocí cuando ya movía el mundo a su favor. –Magnolia abrazó a su hijo. Sabía que él lo sentía podría intuirlo. Todas aquellas cosas que dijo no eran él mismo. Tras darle un beso en la mejilla se levantó de la cama. –Iré con Elisa. Al parecer no le gusta tu novia y quiere que termines con ella. –Rió.
-Mamá, puedes ser honesta ¿Crees que elegí bien? –Magnolia alzó los hombros y terminó por salir de la habitación de su hijo para dirigirse a la de su niña pequeña.
***
Luego de cenar los cuatro, León fue hasta su cuarto y se acostó. Escuchó su puerta abrirse y vio a su hermana menor entrar arrastrando uno de sus peluches. –Hey, ¿Qué tienes? –Elisa se subió a la cama de su hermano y se sentó. –Eli...
-No puedo dormir. –León la abrazó dejando que ella se acunara en sus brazos. –me falta El.
-Lo sé. Siempre duerme contigo, y es mi culpa que no esté. Lo siento ¿Si? –Sonrió y la acostó en su cama. La pequeña se acurrucó abrazando el peluche en forma de perro que había traído con ella. –Te contaré una historia.
- ¿Cuál? –Preguntó curiosa. León la acobijó con su manta y pensó brevemente.
-No habías nacido siquiera. Tenía siete años y quería formar una banda con Eleonor. Quería que se llamara Lancasters' Sound. Nos sentíamos súper estrellas, íbamos de un lado a otro con unos lentes de sol siendo la onda. Cantábamos las canciones de papá en medio de la sala y Eleonor se pintaba mechones de colores en el cabello con papel crepé. Pero no era real, era un juego solamente.
-Papá sigue jugando. –Miró a su hermano mayor y él hizo una mueca. –con el tío Xander y el tío Trek y el tío Paul. –La pequeña bostezó y poco a poco se fue quedando dormida. León se quedó sentado en el borde de la cama, solo pensando.
Al llegar a la escuela al día siguiente fue hasta el salón de Eleonor y la vio por la puerta. Su hermana lo miró con pena y, tomando su celular le escribió.
El:
Estoy en clases... ¿Qué quieres?
Rawr:
Quiero decirle a mi hermana que lo siento. Ayer fui un idiota ¿Será que mi pequeña monstruo El está disponible?
El:
Está. Acepto tus disculpas Rawr. L No me gusta enojarme contigo.
Rawr:
Hablaremos mejor en cuanto salgas El. ¿Sabes? No debí prohibirte hablar con otras personas... bueno, con Sarah. Si quieres charlar con ella, está bien... incluso yo trataré de ser menos hostil.
El:
Ese si es mi hermano.
Ambos se sonrieron y León guardó su celular yendo a su salón. Matemáticas... al menos aquello si lo entendía.
***
Al siguiente partido volvieron a perder. Una semana siguiente y los Red Falcons tenían su tercera derrota en el bolsillo. León comenzaba a impacientarse. –En serio ¿Crees que quiero ser la novia de un perdedor?
-Ya basta Jean. –Lanzó su mochila a un lado de las gradas. El sábado los Tigers lo habían aplastado, los goles los falló y ahí estaba la rubia, reclamándole. –No quiero saber nada de esto.
-Pues vas a tener que esforzarte un poco más. Tienes un status que mantener. –Dijo cruzándose de brazos. –Salta un par de materias, entrena más. Tú puedes hacerlo.
-Eso no le haría gracia a mi mamá. No puedo hacerlo.
-Piensa por tu cuenta, ¿Qué es importante? –Jean terminó por irse dejando a León solo. Tal vez si solo faltaba un par de veces podría rendir mejor en el soccer.
***