III - Auténtico (Parte I)

4253 Palabras
       Sábado. Los Lancaster estaban sentado en las gradas viendo cómo iba el partido. Los once chicos daban todo en la cancha. Su uniforme rojo con blanco y amarillo resaltaba en medio del verde del campo. –Y uno de los medio campistas de los Blue Tigers sigue al delantero de los Red Falcons. Los Red Falcons tienen el balón. ¡Tarjeta roja señores! Falta en medio del campo. Parece que han hecho caer al delantero, Lancaster es enviado a descanso. - ¡No! –Gritó Eleonor lanzando su mano de espuma. –Nooo ¡Acábenlos! –Magnolia rió y bebió de su refresco. Le dieron de beber un poco de agua a su cachorro que tenía puesta una gorrita roja. -Vamos cielo, así es el deporte. –Dio palmaditas Liam a su hija mientras cargaba a Elisa. –Van a recuperarse. León volvió al campo y el juego continúo. A pesar del empeño que todos les estaban poniendo, las carreras, balones robados e intentos de hacer "gol", aquella tarde fue victoria para el equipo rival. Cosa que hizo enojar en gran manera a los Red Falcons. Jean estaba en las gradas. Comenzaba a sentir vergüenza pues ella tenía que ser la novia de un ganador, no de un perdedor y León acababa de perder el juego. Hans se quitó sus guantes lanzándolos al lado de la rubia mientras León se sentaba completamente sudoroso. –Joder. ¡j***r! Nos destrozaron hoy. -Ni que lo digas. –Se cruzó de brazos Jean. –Por favor, ve a ducharte, hueles mal. –El comentario no fue lo peor que pudo haberle pasado a León. Hans le hizo señas con las manos y los dos fueron a cambiarse. No les gustaba compartir las duchas de los vestuarios, preferían bañarse en sus casas. -Jean está hecha una fiera. –Hans sacó la lengua intentando amenorar el enojo de su amigo. –Ya venceremos a los gatitos en el próximo partido. Este año vamos a la estatal porque vamos a la estatal. -A Jean no le importa el soccer. ¿Qué más da? -Estás molesto. - ¿Cómo quieres que esté? Los Tigers no suelen vencernos, pero nos dieron una paliza en el campo. –Los compañeros de León y Hans se acercaron, los once chicos junto a su entrenador. -Lo de hoy fue solo un entrenamiento, chicos. –El entrenador, Dewey, se sentó en medio de ellos en los vestuarios. –Los Blue Tigers han estado entrenando con fuerza y nosotros tendremos que hacer lo mismo. ¡No es posible que nos hayan vencido cinco a dos! En el siguiente juego vencer es nuestra única opción. -Necesitamos más entrenamiento. Señor Dewey, queremos entrenar más. –Thomas alzó su voz y sus compañeros siguieron. La decisión fue tomada, los entrenamientos se duplicaban. Luego de aquel partido, León se fue con Jean a su casa, iban todos en la camioneta familiar. Magnolia y Liam al frente. León al lado de Jean junto a Eleonor y Elisa. La pequeña tenía una de sus muñecas en las manos, iba vestida como una rockstar. – ¿Hoy si juegas? –Preguntó a Jean a su lado. La rubia miró por el espejo, los padres de León observaban. -Si. –Contestó evitando que se notara su fastidio. Tomó la muñeca de manos de la niña viendo su atuendo. León sonrió, al menos no volvía a rechazar a su hermanita. -Elisa la nombró Francesca. Es un nombre italiano. –Eleonor miró a Jean solo acomodando la falda de la muñeca. –A Eli le gusta jugar también al té. -No le dejan usar té. –Terminó por decir León. Lía sonrió. -No, no dejamos que use té, nos gastaría todas las reservas. Le suelo hacer jugo de manzana que sirve en tazas. -Yo creo que es té de manzana. –Terminó por decir Liam para tomar la autopista. Encendió el estéreo y dejó la música sonar. -Es muy bonito. –Contestó Jean devolviendo la muñeca en manos de Elisa. Al llegar a la casa, Jean, Eleonor y León jugaron un rato a la fiesta de té de Elisa, eso mientras William y Magnolia cocinaban. -Vuelvo en cinco minutos. –León se levantó para ver en que podía ayudar a sus padres. Al asomarse por la puerta los vio con la radio encendida, los dos cantaban y bailaban mientras se movían por la pieza. We could be We could be anything tonight Just tell me everything you like Can't you see We could be something if we tried, Just tell me how to make you mine. -Te amo ¿Te lo he dicho hoy? –Abrazó Liam a su esposa de la cintura. -Hoy particularmente, no. –Rió Magnolia pasando sus brazos por el cuello de Liam. –We could be. We could be anything tonight. Just tell me everything you like. Can't you see. We could be something if we tried, just tell me how to make you mine. -Y cantas hermoso. –Ambos se besaron y León dejó la estancia solo para volver a donde estaba su novia y sus hermanas. -No quiero la muñeca. –Escuchó decir a Jean, vio por la puerta y vio como la rubia se levantaba del puf. -Eli, Eli... Yo tomaré a Stephanie. –Vio cómo su hermana tomaba la pequeña Barbie vestida de princesa. –Sabes que a mi si me gusta. -Esto no es para mí. Me voy, no soy una niñera. –Estaba recogiendo sus cosas cuando León entró. –Lo siento, nos vemos después, tengo que irme. -Eli, Eleonor ¿Me dejan a solas con Jean? –Las dos niñas terminaron por salir y León cerró la puerta. –Sé que es demasiado pedírtelo, pero al menos finge que te caen bien. - ¿Perdón? ¿Por qué fingir? La pequeña es muy fastidiosa con respecto al tema del juego, ¿Qué no ve que ya estoy muy grande para esto? Y tú deberías dejar de darle cuerda. -Es mi hermana, lo siento si no lo entiendes. –Jean giró los ojos y frunció los labios. –Al menos quédate a comer y luego te llevo. Ya estoy demasiado enojado hoy como para tener otro problema. -Como tú digas, pero no voy a jugar con ellas ni hoy, ni jamás. –Los dos salieron, León sentía tensión. Pensó en sus padres en la cocina, la forma en que se conectaban, que parecían estar en la misma sintonía a pesar de lucir tan distintos. A la hora, todos se sentaron a la mesa y comieron. –Nunca nos contaste como la conociste, León. –Dijo Lía mientras le picaba los vegetales a su hija menor. –Dinos. -Sí, yo quiero saber. –Terminó por decir Eleonor. –Rawr me cuenta todo, pero jamás habló sobre una "Jean" –Dijo con un poquito de sarcasmo en su voz. –Todo lo que dice es soccer, guitarra, soccer, guitarra. -En la escuela. –Terminó por decir León. - ¿Por qué te dice "Rawr"? –Preguntó. -Ah. Es una historia graciosa. –Dijo Liam a Jean. –Sucede que su nombre es el equivalente en español a Lion, como el animal rey de la selva. Eleonor primero le decía Simba, y luego cambiaron a llamarlo por un rugido. -Sí, eso. –Sonrió León. Jean comió un poco y evitó hablar en su mayoría. La familia de León estaba loca. Al terminar, él, como prometió llevó a la chica a su casa, saludó a la madre de Jean y tras despedirse de la muchacha con un beso, regresó a su hogar. Mientras conducía por el camino comenzó a pensar que era lo que tenía Jean en contra de sus dos hermanitas. Nada se le venía a la cabeza, apenas las conocía. *** Hacía anotaciones en su cuaderno sobre lo que decía su maestro de química acerca de ácidos y bases. Aquel era su mundo. La ciencia era una de las pocas cosas que la hacían realmente feliz. –Y de esta manera se obtiene un equilibrio químico. Las bases son neutralizadas por los ácidos. –León volteó a ver a Sarah completamente concentrada en todo lo que decía el maestro. –Es sencillo reconocer un ácido. Forma número uno de reconocerlos, reaccionan a los metales produciendo hidrógeno. Forma número dos, cambian el color del papel tornasol a un tono naranja-rojizo. Los ácidos que contienen oxígeno además de elementos no metales e hidrógeno tienen un nombre ¿Alguien lo sabe? ¿Hans? –Señaló al castaño y él solo negó. –A ver ¿León? -No. Lo siento. –Se concentró en su cuaderno solo bajando la mirada. Sarah alzó la mano un poco. León observó a la chica, era la única en el salón que quería responder una pregunta de química. -Sarah. –Sonrió el maestro. –Dime. -Oxácidos. –Contestó haciendo que todos rodaran los ojos. –son compuestos resultantes de la combinación de un elemento no metal, con el hidrógeno y el oxígeno. Se obtienen colocando una molécula de agua a un óxido ácido. También tienen una clasificación... -No, si quieres, te levantas y das la clase. –Dijo Jean limando una de sus uñas, los demás alrededor de ella solo comenzaron a reír y Sarah rodó los ojos suspirando cansada. El maestro bebió un poco de agua de su botella. -Jean, no está permitido hablarles así a tus compañeros. –Contestó el maestro. –Sarah, excelente. Definitivamente excelente. Sarah dijo algo real. Los oxácidos tienen también una clasificación. Los polihidratados que son los que formados por la hidratación de un anhídrido y varias moléculas de agua. Los tioácidos, que se originan cuando se sustituyen átomos de oxigeno por un número igual de átomos de azufre y los poliácidos formados por la unión de varias moléculas de anhídrido con una molécula de agua. Quiero que copien eso, irá en el examen final. León, va contigo. –Señaló al muchacho y él rió un poco. Tenía fama de salir más que mal en química. Aquello no era lo suyo. Al salir de allí caminó con Hans por los pasillos. –Hannah es la chica para mí. Es divertida, buena bailarina. Es perfecta. -Hasta hace unos días estabas obsesionado con Paula. –Llegaron a la sala de teatro y entraron. –Quiero ver como es "tu" Hannah para saber porque te cambió de opinión. –Hans señaló a la chica en frente de todo el grupo de teatro. Era de piel bronceada, cabello castaño y le caía en ondas por la espalda. -Ella es Hannah. Deja que baile, te va a gustar. –León empujó a su amigo y el profesor de teatro volteó. -Señor Trainor. Llega tarde. –León se sentó y vio la risita que soltaba la chica que recién había señalado. –Perfecto, este es mi grupo. –León alzó la mano y saludó a su pequeña hermana que estaba con dos coletas a un lado y ella le devolvió el saludo y una sonrisa. –Al final del curso presentaremos la más grandiosa obra que esta escuela haya visto. –Hablaba con pasión e ímpetu, marcando las palabras en cada acento. –No quiero hacer la clásica obra de Romeo y Julieta, menos Hamlet, tampoco Los miserables. No, este año... redoble de tambores por favor señorita Lancaster. –Eleonor tocó la pared con sus dos manos haciendo lo pedido. –Taran... ¡Un musical! Tendrá canción, coreografías, una historia loca que contar. Un drama adolescente de un chico que se enamora de la chica equivocada, y su verdadero amor, es un maniquí. Tendré que hacer audiciones para el protagonista, para el maniquí y para la segunda chica. Quiero una banda de maniquíes, quiero ciudadanos. ¡Quiero todo! ¿Listos? Eleonor, te quiero entre la banda de maniquíes. Mírate niña, tienes la piel de porcelana. –León rió al ver a su hermana rodar los ojos. Cada un dejó el escenario y el profesor les repartió los libretos. –Léanlos, para mañana quiero que definan que personaje les gustaría ser. Yo asignaré sus puestos en cuanto... me decida. ¡Tadah! Rómpanse una pierna. ¿Y qué hacen? Ya salgan de aquí. –Eleonor se acercó a León con su libreto en manos. -Hola Rawr. ¿Viniste a verme? -No, ¿Cómo crees? –Rió. –Vine a ver a Hans. -Ah sí, ahora es cuando el show de verdad inicia. –Señaló hacía un lado sin voltear y León giró. Sonrió al ver como su amigo coqueteaba con la chica. -Bueno, tú audicionas para el maniquí y yo para el chico. Serías perfecta en el estelar. -No lo sé. –Sonreía la muchacha. –Te he oído cantar, pero no bailar... será un musical. Demuéstrame que puedes bailar. –Rió alejándose de él. Hans suspiró y regresó corriendo hacía donde estaba León. -Es un ángel. Un hermoso ángel. –Suspiró. –Es perfecta, va a ser mi novia. -Bájate de esa nube. –Rió Eleonor. –Le gustas, pero la dejarás en cuanto veas como está de loca. Y no quieres romperle el corazón porque si lo haces eres hombre muerto. Es mi nueva mejor amiga. - ¿Qué? –Dijo Hans despertando un poco. –No te creo El. Mientes. ¿Le gusto? - ¿Tú crees que miento? Se quedó atrapada en los años cincuenta. Aunque debo admitir que su estilo es completamente... Mmmm... impactante. Hasta yo usaría tupé, puntos y labial rojizo si me dejaran. - ¿Qué? ¿Los cincuenta? Estás loca, no. –León rió. Ese era Hans. –Viste muy normal. Como una chica más. -Es porqué teme a lo que dirán de ella. -Solo vámonos. –Terminó por decir León y se fue con su amigo y hermana al comedor. Los tres se sentaron juntos mientras El leía el libreto. –Y ¿Audicionarás? -Por supuesto que sí. Si soy la maniquí número dos deberé cantar con la protagonista. Quiero ese. –Jugueteó con su espagueti y miró al fondo del lugar. La novia de su hermano estaba parada junto a sus dos amigas al frente de una chica. – ¿Qué esa no es la niña arcoíris? - ¿Qué? –León y Hans voltearon. Era Jean, Pau y Gaby molestando a Sarah. –No nos concierne. –Terminó por decir Hans. Eleonor se levantó y los miró a los dos. - ¿Harás algo, Rawr? –León miró a su amigo y negó. –No me lo creo, tú no eres así. –Caminó hasta el lugar donde estaba la rubia con paso apurado y firme. -No, ¡El! –Llamó León a su hermana, pero ella solo le pintó dedo haciendo que él se sobresaltara. – ¿Acaba de insultarme? -Sí, eso hizo. –Eleonor pudo oír a la rubia hablar sobre "nerds hippies drogadictas", se plantó detrás de Jean y tosió haciendo que ella volteara. –Saca a Eleonor de ahí. -A mi mamá le encantará saber que la novia de mi hermano molesta a otros. ¿Qué crees que digan mis papás cuando sepan que eres una bulleadora? -Oh, Eleonor. –Abrió los ojos la rubia. –No es nada, hablaba con mi amiga, Sarah ¿Cierto, Sarah? –Miró a la castaña y ella solo agachó la cabeza. –No hay nada que ver aquí, ¿Chicas? –Jean se fue junto a sus amigas y Eleonor miró a Sarah. Se sentó en su mesa y se quitó el bolso dejándolo a un lado. -Soy Eleonor Lancaster. –Estiró la mano hacía Sarah y ella la tomó estrechándola. –Un gusto, sí. –Sonrió. -Sarah Holland. Te vi la semana pasada. ¿Jean es tu...? ¿Cuántos años tienes? -Así es, mi cuñada. Y si, ahí estuve, junto al soquete de mi hermano mayor y mi hermanita pequeña. Tengo casi doce años. Estoy en primero de secundaria. –Sonrió. –Me resultas más agradable que Jean. –El comentario hizo sonreír a Sarah. –No dejes que ella te moleste tanto. -La ignoro. –León se levantó de su silla al ver a Jean salir y se encaminó molesto hacía donde estaba su hermana. -Eleonor. Nos vamos. –Dijo con firmeza. Sarah comenzó a recoger sus cosas. -No. Yo no me voy. Sarah ahora es mi nueva amiga. –León rodó los ojos. –No me hagas esa cara. -Eleonor, no lo diré otra vez. No te jun... - ¿Qué no haga qué? –Se levantó encima del banquito quedando a la altura de su hermano mayor. –Te estás portando como un idiota. Tu novia trata mal a otras personas y lo permites. ¿Por qué no quieres que me junte con ella? -Será mejor que me vaya. –Dijo Sarah colgándose su mochila. Eleonor la miró irse y negó a León. Sarah salió del comedor mientras todos observaban. - ¿Vas a contestar? -Ella no está a nuestro nivel... ¿Qué no la ves? Somos hijos de una estrella de rock, tenemos que comportarnos... - ¡Como nosotros mismos! A papá la fama no lo cambió, tú ni siquiera lo eres y mírate... –Saltó del banco y tomó sus cosas enojada. Los adolescentes murmuraban la escena, Eleonor le dio un último vistazo a su hermano y negó. –...este no es mi Rawr, mi hermano no sería un imbécil. A mi hermano no le importaría como luce la gente. –Molesta, la pelinegra salió del comedor. Hans se levantó y fue directo hacía donde estaba León quien ya se pasaba las manos por la cara. -Tengo que ir por ella. –Hans asintió y León corrió a tomar su mochila. Siguió a su hermana por los pasillos y la tomó del brazo. –No puedes irte así. -Tú no eres mi hermano. –Se soltó con los ojos llorosos. –Ya veo porque has estado tan extraño y dejas que tu novia incluso le hable mal a Eli. Si eso eres ahora, ni siquiera quiero estar cerca de ti cuando tengas la fama que siempre has querido. -Eleonor ¿Tú qué sabes? Solo tienes once años. –La chica se dio la vuelta y siguió su camino seguida de su hermano mayor. –Eleonor, hazme caso. ¿Quieres? Protejo tu status. Eres la hija de una estrella de... - ¿De qué hablas? Aquí no hay un status, la razón por la que nos pusieron en esta escuela es para que tuviéramos vidas normales. Papá no quiere que nos afecte lo que él es. ¿Acaso no lo ves todos los días? Es normal, pasea a Matthew, juega con Elisa, cocina con mamá... incluso saluda a los vecinos y es amable con todos. –Dijo con sequedad. –Rawr, yo te admiraba. –Se volteó mirando a su hermano. –Pero tú no eres así. Estás cambiando y eso no me gusta. –La pelinegra terminó por correr y dejar a su hermano plantado en medio del pasillo. Eleonor terminó por llamar a su abuelo para que la pasara a buscar a la escuela. Se sentía decepcionada. León volvió con Hans rodando los ojos. –Ella no lo entiende. -Lo acabo de ver. Busca a Jean, se ha de sentir mal. Tu hermana se la puso dura. –León asintió y comenzó a buscar por la escuela a su novia. No encontró a la rubia, en su lugar, sentada sola en las gradas estaba Sarah. Su cabello estaba siendo mecido por el viento y tenía en sus manos varios pañuelos de colores. Se acercó, aunque no sabía porque, la castaña lo vio acercarse y pasó las manos por su cara. -No lo hagas. ¿Si? –Se levantó al tenerlo al lado. –Eres demasiado hipócrita. Un día me agradeces y al siguiente... -Yo... perdón. -Ahórrate eso. Tu lastima no la necesito, no la quiero. Si quieres ser el rey de la escuela por mi está bien. Combinas a la perfección con Jean... ambos no son más que un par de superficiales. -No, Sarah... No... Entiende... –La chica negó y terminó de recoger sus cosas. –Hey, que yo hago lo que es mejor para mi hermana. -Entonces sigue tu consejo y aléjate. No te juntes con la "rarita", podría ser perjudicial para ti. –Lo empujó un poco a un lado y se fue dejándolo allí, mucho más molesto que antes. Soltó el aire y se fue en busca de Hans. Al verlo, él solo estaba en un pasillo coqueteando con Hannah. *** Su decisión fue firme. No se acercaría a León Lancaster ni a nadie que tuviera que ver con él. –Vanidoso, hipócrita, doble cara. –Pateó una lata mientras caminaba por la calle hasta su casa. Se sintió mal, suspiró y recogió el aluminio y caminó con aquel desecho en la mano hasta hallar un contenedor de reciclaje y lo depositó allí. Al llegar a su hogar allí estaba su padre. Tragó saliva, estaba ebrio. -Tardaste en llegar... Sarah. ¿Por qué hueles a semen y hombres? ¿Anduviste de puta? –Ella calló al ver como su padre daba otro trago a su botella y la dejaba en el suelo. – ¡MALDITA SEA! ¡CONTESTA! ¡SARAH!, ¡¿ESTABAS DE PUTA?! ¡Y NO MIENTAS!, ¡CARAJO!, ¡NO ME MIENTAS! -No. –Tragó saliva. –Estaba en la escuela. –Dijo en un susurro mientras veía a su padre levantarse y lanzar un jarrón en contra de la pared rompiéndolo. –Digo la verdad, en serio. –se mordió el labio intentando reprimir las lágrimas que ya querían salir. –Papá, por favor. -Nada de papá. –La abofeteó con fuerza haciéndola caer en el suelo, el impacto de su palma chocando contra la mejilla de la muchacha retumbó en las paredes. –Ni siquiera estoy seguro de que seas mi hija. –La pateó con fuerza en el estómago haciéndola doblarse de dolor. –Ya vas a ver. ¡Si te abriste de piernas haré que abortes a golpes! –Volvió a patearla mientras ella se acurrucaba y lloraba. – ¡¡¡POR DIOS!!! ¡¡¡LEVÁNTATE DE AHÍ Y HAS ALGO ÚTIL!!! –La jaló enojado del cabello mientras Sarah lloraba, la empujó hasta la cocina y la dejó ahí. –Tienes media hora para hacer algo decente de comer, maldita sea. ¡Deja de llorar que todo lo que hago es para tu bien! No dejaré que traigas un bastardo a esta casa. –Sarah le hizo la comida a su padre como pidió. Sirvió todo en la mesa en tiempo record y lo miró sentarse y devorar su plato de pollo guisado con pan. Su padre lanzó el plato al suelo y ella dio un respingo de susto. –Sabe asqueroso, si dejaras de comer plantas y probaras lo que haces quedaría mejor. Ve a tu cuarto, tienes prohibido cenar. –La chica dejó la cocina tan rápido como pudo y tomando su bolso del suelo corrió a su cuarto y se encerró. Se quitó su ropa y revisó su abdomen. Tenía ya varios moretones. -Qué día del asco. –Se acostó adolorida en su pequeña cama. –Otro día en la vida de Sarah. –lloró un poco en silencio, sentía hambre, pero no podría ir por comida, tenía dolor, pero no podría ir por analgésicos. –tienes que ser fuerte, pronto acabará... pronto. *** Matthew recogió a su nieta y ella se fue con él. Al consentidor abuelo le pareció raro que su dulce Eleonor, parlanchina y hermosa, no dijera ni una sola palabra en todo el camino a su casa. –Y ¿Me dirás? -Estoy enojada con León. –Contestó. –No es León. Está absorbido por la idea de que por ser hijo de papá tiene que portarse como un famoso de porquería pisoteando a los demás. –Se acurrucó en el asiento de la camioneta. Matthew se estacionó frente a su casa y miró a su nieta. –Dejó que su novia tratara mal a una chica en la escuela, deja que ella también trate mal a Elisa. Ese no es mi hermano, abuelo, no lo es. Rawr no era así. -Es un adolescente, amor. No hacen las cosas en serio. Sus cabezas son un lío. ¿Quieres entrar? Avisaré a tus padres que estás conmigo. –Eleonor asintió y siguió a su abuelo adentro de la casa. Tras servir dos pedazos de tarta se sentó al lado de su nieta. –Te contaré un secreto sobre los chicos Lancaster. –Eleonor comió un poco de su rebanada y miró a su abuelo. –Los hombres Lancaster... solemos ser muy tercos. Si hubieras visto a tu papá cuando tenía la edad de León. –Rió pasando la mano por su cabello. –Las canas que tengo ahora son gracias a él y al estrés que me causó. A veces hacemos mucho daño, pero creemos que estamos haciendo un bien. No juzgues a tu hermano, El. - ¿Aunque se porte mal y se merezca un golpe en la cara? -Sí, aunque lo haga. –Tras llamar a Liam y avisarle que Eleonor estaba con él, y luego de que ella hablara con su papá indicándole todo lo que había pasado y que quería quedarse con su abuelo esa noche, Matthew colocó música en su reproductor. Las viejas canciones de Pearl Jam, y, mientras sonaba Jeremy, también le iba mostrando fotos familiares a su nieta. ***
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR