Él se volvió a ir sin decirme a donde, llame a la oficina y Leo me dijo que él no llego trabajar, no sé por qué tanto misterio, no creo que sea otra mujer, no eso no puede ser, será que se molestó porque lo obligue a comer la comida que hice, pues que se aguante porque fue idea de él de que yo cocinara, y ahora que me nace hacerlo se queja, ¡No comprendo a los hombres! —Señora, el señor acaba de llegar y quiere que vaya a su despacho. —¡Llego! —Si, enseguida voy, gracias. Busco algo bonito que ponerme, elijo un pescador y una blusa con tirantes a la cintura, con unas zapatillas cómodas, recojo mi cabello en una coleta alta, y solo me quito el brillo del rostro, lo hago esperar para que aprenda a decirme a donde va cada vez que sale. Camino despacio hacia su despacho, quiero sacarlo de

