Keyla
En estos momentos estoy en clases. Las horas están siendo muy largas y aburrida, Félix hoy no a venido, le mandé un mensaje pero no me respondió. Seguro tuvo que hacer otras cosas.
Ya pasaron cuatros días desde que llegué, y ya estoy más cómoda en este lugar, pero extraño mucho a mi madre, también ver todos los día Landon, no volvimos a hablar desde hace tres días, ignoró mis mensajes y llamadas.
Landon, siempre espera que yo sea la que pida perdón, y yo como tonta voy y lo hago, el jamás se disculpa después de una pelea. Pero esta vez no le voy a pedir disculpas, ya no más. Muchas veces decía que yo era la inmadura de la relación, claro que lo dice por la diferencia de edades, simplemente respondía que estaba equivocado, y ese era el comienzo de algunas peleas.
A pesar de todo le tengo mucho cariño, el siempre estuvo en los momentos en los que yo lo necesitaba, bueno también tiene su lado tierno. Mi primera vez fue con el fue cuando cumplimos un año, debo decir que el siempre espero a que yo estuviera lista y eso siempre se lo voy agradecer, por el simple hecho de que me espero y no me forzó.
Por eso, si el día de mañana tomamos la decisión de terminar, si me va a doler(claro después 3 años juntos), pero voy a estarle agradecida por que a pesar de las discusiones, fue una buena persona.
—Bien clase, eso es todo por hoy —habla el profesor — quiero que terminen los resumen del libro que les pedí como hace cuatro clases pasadas y que el lunes me los entreguen si o si, no doy más tiempo —maldición, lo olvidé por completó— como les dije, el libró lo pueden encontrar en la biblioteca. Eso es todo, pueden irse.
Esta misma tarde me iré a la biblioteca, resulta que el mismo día en el que llegue aquí, el profesor pidió esos resumen, y bueno el me permito entregarlo un poco más tarde por que soy nueva.
Estoy saliendo de clases cuando recibo una llamada de mi madre.
—Hola mamá —contestó mientras camino hasta mi habitación.
—mi niña, ¿Cómo estás?
—bien bien, acabó de salir de clases ¿y tú?
—Me alegro, yo estoy muy bien—es bueno escuchar eso— no me has llamado —dice angustiada, eso me rompe el corazón, estuve muy entretenida que me olvidé de llamarla.
—perdóname, se que te prometí que te llamaría todos los días, pero estuve muy ocupada en éstos días.
—No pasa nada mi niña hermosa, sólo espero que la estés pasando bien.
—lo estoy pasando bien, estar con Rachel otra vez me hace bien.
—Me alegro mucho, quiero contarte algo pero... No se como hacerlo
—¿Es algo malo? —digo un poco asustada.
—No, no claro que no —suspiró, menos mal— lo que pasa es que... e yo...
—ya mamá, dilo de una vez— empiezo a ponerme nerviosa
—bien, estoy saliendo con un hombre —dice rápidamente.
Me quedo callada por unos minutos tratando de asimilarlo.
—¿Keyla? ¿Estas? —me llama y reaccionó
—Si si si, sólo me que quede impactada. Wow mamá eso... Eso es increíble.
—¿enserio? Creí que te ibas a enojar o algo
—claro que no, me parece muy bien que quieras seguir adelante y que busques una persona que te haga a compañía, por que realmente te lo mereces.
—oh mi pequeña, no sabes lo feliz que me pone escucharte hablar a si.
—estoy muy feliz por ti, y dime ¿Qué tal es?
—El, el es muy caballero, Me trata super bien, ahora nos estamos conociendo un poco más, tiene dos hijos y nos gustaría que pronto se puedan conocer. —dice ella feliz.
—claro, pero primero ustedes tienen que hacerse más cercanos, y dime ¿Dónde se conocieron?
Llegó al cuarto y me acuesto en mi cama.
—lo conocí en una Farmacia, el se me acerco y me empezó a hablar, me pidió mi número y bueno también me invitó a comer.
—Estoy muy feliz por ti, ¿pero no crees que fue arriesgado salir con alguien que recién conocías?
—Si, fue arriesgado pero me parecía muy atractivo a si que decidí ir —ríe.
—Eres peor que las adolescentes mamá —yo también río.
—Si lo sé —escucho el timbre de fondo— oye mi niña tengo que dejarte, hablamos luego ¿si?
—si hablamos luego, te quiero mucho, adiós.
—yo te quiero más, adiós.
Corta la llamada, me quedo mirando el techo en silencio.
Vaya, mi madre si que me dio una sorpresa. Me hace sentir muy bien saber que no se la pasa llorando por que esta lejos de mí, se la escuchaba muy feliz y espero que siga a si por mucho tiempo.
—Holaa ya llegue yo —dice Rachel entrando.
Tira sus cosas en su cama y se acuesta al lado mío.
—¿Qué tal las clases? —le pregunto.
—Ah muy aburridas como siempre —ríe—¿y las tuya?
—No estuvo Félix a si que también estuvo aburrido, por cierto ¿sabes por que no fue?—La miro.
Ella se encoje de hombros.
—Que se yo, debe a ver ido coger con algún chico o tuvo cosas que hacer, no se.
Río, lo más probable es que sea la primera.
—acabo de hablar con mi madre —le cuento, mientras dirijo mi mirada al techo.
—¿Cómo esta ella?
—bien bien, me contó que empezó a salir con un hombre —sonrió al recordar lo contenta que estaba cuando me lo dijo.
—mírala vos a la señora Cooper —ríe.
—Sii, estaba feliz —río— lo conoció en una Farmacia, el le pidió su número de teléfono y la invito a cenar, mi madre aceptó la invitación.
—pero acababa de conocerlo—dice ella sorprendida.
—se lo dije, pero me dijo que le pareció muy atractivo y que por eso aceptó —reímos las dos— lo más importante es que la escuché muy feliz, después de tantos años.
—eso esta muy bien—Rachel suspira— se lo merece, eso y mucho más.
Es verdad, mi madre paso por mucha mierda y la verdad que se merece ser feliz.
—el psicólogo una vez me dijo que también era importante que mi madre este bien para que yo pueda estarlo —digo recordando las palabras del Dr. Baker— supongo que tenía razón, por que yo al ver como ella se consumía en la tristeza que intentaba ocultar, me hacía sentir una carga para ella, que simplemente ella vivía para tratar de que yo no caiga al vacío, al punto que se olvidaba de ella y su salud física como mental.
No me había dado cuenta que había soltado unas cuantas lágrimas, hablar de eso me pone muy mal, intento evitar hablarlo, pero al evitarlo nunca podré superarlo.
—puedes hablar conmigo y desahogarte todo lo que quieras —me dice sonriendo un poco, ella sabe por lo que estoy pasando.
—prefiero cambiar de tema —suspiro— ¿Dónde están los demás?
—los chicos se fueron a jugar al fútbol en un complejo cerca de acá y Renata salió con su compañera de cuarto.
—¿ya volvieron a hablar Owen y ella? —desde ese día en la cafetería cuando tuvieron la discusión hubo cierta tensión entre ambos.
—Si, al pareces ya arreglaron las cosas está mañana —me mira— ¿vamos por algo de tomar en la cafetería?
—¡Si!, pero luego me acompañas a la biblioteca, tengo una tarea por hacer y la tengo que entregar el lunes.
Ella se levanta y yo también.
—Si si si, vamos.
Y nos vamos de una vez a la cafetería, cuando llegamos pedimos dos jugos de naranja, luego nos sentamos en los asientos que hay afuera. Hoy a salido el sol y está bastante agradable el día.
—oye, ¿Owen nunca tuvo novia? —le pregunto.
—No, la verdad que nunca lo vi salir con una chica, siempre fue una cosa de una noche.
—típico de chicos como el —murmuró
Ella me mira y entrecierra los ojos.
—¿Por qué preguntas?
—em, simple curiosidad —digo tratando de sonar desinteresada.
—mm ok.
Se que no se lo creyó, la conozco, pero la verdad que no se por que se lo pregunte.
Lo que tenga que ver con el no me debe interesar, pero no se, es como que me llama mucho la atención saber cosas de el. Hay algo en Owen, es como si el ocultara cosas y me gustaría saber cuáles.
Quiero saber si la vida de el es tan perfecta como la aparenta.