Capítulo 4

2753 Palabras
Keyla Estoy tranquilamente durmiendo, hasta que siento que golpean la puerta. Quien sea que este tocando, más vale que tenga una buena razón para interrumpir mis horas de sueño. —Voy —gritó mientras me levanto y camino hasta la puerta. Abro la puerta. —¿No tienes llaves Rachel? —digo mirándola mal. —Me las olvidé aquí, perdón—sonríe inocentemente. Ruedo los ojos y procedo a volver acostarme. —¿No tienes clases?—me pregunta. —Si, pero mas tarde—me meto bajo las cobijas. —Que suerte tienes, bien me voy a bañar—Dice para luego irse. Agarró mi teléfono y veo la hora, son las 5:20, mierda ¿Cómo hace para bañarse a estas horas? Me acomodo bien en mi cama, tapándome hasta la cabeza y intento volver a dormir. Pero alguien entra al cuarto, de seguro es mi querida amiga que se olvidó algo. —¿Qué te olvidaste ahora?—le pregunto. No obtengo repuesta, que raro. Me destapó y la miro. Pero resulta que que no es Rachel quien entro, es Owen. Me levanto rápido de la cama. —¿Qu-que haces aquí?—me pongo nerviosa. —Vengo a buscar Rachel para ir a clases juntos —dice. Me recorre con su mirada y me acuerdo que estoy en pijama que consiste en un short y una simple remera mangas largas con estampados de muchas estrellas. —Mm ella se fue a bañarse —digo mirando mis manos que están agarrando con fuerza la remera tratando de bajarla para que no se me vea nada. —Bien, la esperare aquí—me contesta para luego sentarse en la otra cama. No, tiene que irse, no voy a soportar mucho tiempo estar bajo el mismo techo con el a solas. —Ok, como quieras —le digo cortante. Listo, el sueño de fue. Camino hasta la pequeña cómoda que está al lado de la ventana para agarrar el cargador de mi teléfono, pero como mi mala suerte nunca falta, sin querer tiró uno de los frascos de Rachel que contiene arena de colores. Carajos, me va a matar, ella tiene una obsesión con coleccionar esos adornos, tiene muchos de ellos con diferentes colores y estilos. Empiezo a juntar todos los pedazos, pero me terminó haciendo una pequeña herida con uno de los últimos pedazos. —Ah mierda—suelto un gemido de dolor, últimamente digo muchas malas palabras, estoy segura que a mi madre no le gustaría saber eso. —¿Estas bien?—me pregunta Owen caminando hacia mi. —Emm si, yo sólo... es una pequeña herida—digo sin darle importancia. Pero el me agarra la manos y mira la palma en donde está el lastimado. Esta cerca, demasiado cerca, muy cerca —Deberías tener cuidado cuando recoges vidrios—me dice mirándome a los ojos ahora. Al momento de conectar mi mirada con la de el me olvido de todo, hasta del dolor. Están hermoso, su pelo rubio, sus ojos y sus...labios con ese color rojo...Que me tientan. —¿Qué ocurre?—pregunta mientras pasa su pulgar por mi mejilla, me estremezco con ese simple contacto. ¿Qué ocurre? Pues quiero que me beses, pero tengo novio y apenas te conocí ayer. Eso pasa. Dios Keyla, tienes novio deja de tener esos pensamientos perversos. Me quedo callada y no digo nada, el se acerca más, yo hago lo mismo me acerco a el. La puerta es abierta, Owen y yo nos separamos rápido. —Oye key, me estaba acordando Renata también entrará más tarde a clases, ustedes dos podrían ir jun...— Rachel se detiene de hablar y nos mira. Es claro que está intriga por saber que: 1-que hacemos Owen y yo parados en un rincón del cuarto juntos. 2-por que la arena de su adorno está por todo el piso. Si, la situación está bastante rara. Agradezco mucho que haya llegado, por que no se que se me pasó por la cabeza en ese momento para haberme acercado tanto a el. —¿Qué pasó con mi adorno?—dice con cara de horror. Y si, su preciada arena de colores son mas importantes que mi corte con el vidrio. —Emm pues...yo...yo —Me apoye en la cómoda y sin querer lo tire al piso—dice el tranquilamente, interrumpiéndome—te compraré otro. —Maldito seas White, sólo te perdono por que me compraras uno nuevo—Dice para luego empezar a peinarse, no sin antes darle una mirada fulminante. Miro a Owen. El acaba de encubrirme y no tengo la menor idea de por que lo hizo. —¿Qué te paso en la mano Keyla? —me pregunta Rachel. —Intente juntar los pedazos de vidrio y me corte —le respondo. —Ooh no, en el cajón de mi mesa de luz tengo para que te puedas curar—habla mientras termina de arreglarse. —Gracias Rach —le sonrió. —Tienes que apurarte Rachel o si no llegaré tarde por tu culpa—dice Owen mirando su teléfono la hora. —Ya estoy señor gruñón—rueda los ojos—bien, me voy key, nos vemos en el almuerzo, adiós —Adiós—le sonrió. Iba a saludar a Owen pero se fue y no me dio tiempo de nada. En fin, una vez que se fueron voy a curar la herida de mi mano, después decido que iré a dormir un poco más. Pero solo me quedo dando vueltas pensando en lo que paso a se unos segundos. ### Estoy de camino a mi primera clase, voy hablando con Renata. —Y bueno no se si cambiarme el rosa y ponerme otro color o seguir con el mismo. Estamos hablando de su cabello, la verdad que me gusta su color, me gustaría mucho tener el valor de ella para hacérselo. Yo siempre fui de la idea que era mejor dejar las cosas como están y no tratar de cambiar nada, lo único que fui capaz hacer fue cambiar mí corte de pelo. —A mi me gusta el rosa—le doy mi opinión. —Si verdad, pero no se—me acabo de dar cuenta que es indecisa—oye, ¿siempre tuviste el pelo corto? Me tenso, el tema de mi corte de pelo es algo que no me gusta hablar con la gente. —No, me lo corte a los 15 años—digo un poco cortante, sólo quiero que desvíe el tema. —Ooh claro, pero te queda muy lindo—me sonríe—yo estoy segura que si me lo hago sería un horror Reímos juntas. —No digas eso, te quedaría bien. Ella se enoje de hombros. —Si tu dices. —¿Cómo estas con la resaca? —la miro divertida. —Mal, muy mal—jadea —no vuelvo a tomar tanto. —¿Segura?—enarco una ceja. Ella levanta la mano en forma de juramento. —Lo juro —ambas reímos —Hasta se lo prometí a mi compañera de habitación. Niego con la cabeza aun riendo. Llegó a la puerta de abogacía. —Esta es mi parada, nos vemos en el almuerzo—le sonrió. —Sii, nos vemos—Dice y luego se va. Entro al edificio y empiezo a caminar hasta mi salón. Cuando llegó Félix esta apoyado contra la pared al lado de la puerta. —Hey, hola—me sonríe. —Hola—lo saludo. —¿Estudias aquí? —Sii, supongo que vos también, ¿no? —Supones bien—ríe—oye, por cierto te quería pedir disculpas si te incómodo mi invitación de ayer. —Oh, no pasa nada—le sonrió—no me incómodo, sólo que tengo novio y que me invitaras a... —Soy gay—me interrumpe, me quedo petrificada. Espera ¿QUE?, ¿el es gay? Pero si el... —Oh no—me pongo colorada de la vergüenza. El ríe. No me lo esperaba que me dijera eso, no es que sea malo, obvio que no lo es, es algo normal después de todo. —Siento que hayas pensado mal de mi invitación—sonríe mientras se cruza de brazos. —No, perdóname tu a mi por mal pensarlo —me rasco la palma de la mano(la que no está lastimada) nerviosamente—que vergonzoso es esto. —No pasa nada—sonríe—empecemos desde cero, hola soy Félix Robinson. Extiende la mano hasta mi. —Keyla Bos—digo agarrándole la mano en señal de saludo. —Bien Keyla, un gusto de conocerte. Le sonrió, a pesar de los malos entendidos, me cae bien. —Tengo que entrar a clases—le digo después de ver que la gente empieza a entrar al salón. —Pues vamos entonces. Juntos nos vamos a clases, durante toda la hora estuvo hablando mientras yo no podía parar de reír con las tonteras que decía. Félix logró hacer que le tomará confianza en sólo una hora, es una persona muy divertida. Una vez que termina la clase, ambos nos vamos a la cafetería. Tengo que hablar con Landon, no volví a hablar con el desde ayer cuando tuvimos la discusión. Decido mandarle un mensaje. Hola, sólo quería decirte que me gustaría que habláramos para arreglar las cosas, cuando puedas llámame. Por favor. Te quiero, besos ❣ Bien, sólo espero que me llamé. Una vez después de comprar el almuerzo, yo pedí una simple hamburguesa con una botella de agua y Félix se pidió un sándwich de jamón y queso con un jugo de naranja. Vamos hasta la mesa donde están sentados los demás. —Hola chicos—nos saluda Rachel. La saludamos y nos sentamos. —Veo que se hicieron amigos—nos dice Lucas. —Muy buenos amigos—dice Félix abrazándome por los hombros. Le sonrió, todos nos miran con una sonrisa menos Owen que está metido en su teléfono, como siempre. Empiezo a comer mientras charló con los chicos. —Oye Owen, ¿a quien te tiraste ayer?—le pregunta Félix. ¿Por que pregunta eso?, claramente a nadie le importa. —Por favor, a nadie le importa con quien se haya acostado—dice con una mueca de desagrado Rachel. Bien, alguien que piensa igual que yo. Owen simplemente se encoge de hombros y está por decir algo pero es interrumpido por una chica. —Hola Owen, quería saber si quieres salir está noche y repetir lo de ayer—ella le sonríe coquetamente. La chica es linda, tiene el cabello de color castaño y la piel bronceada. —Lo siento Clara, pero será mejor que no —dice el mirándola con frialdad. Bueno al menos tiene la decencia de rechazarla mientras la mira a los ojos. Pero no le quita lo idiota que es. Ella simplemente asiente apenada y se va. Pobrecita. —¡¿TE ACOSTASTE CON ELLA?!—grita una Renata enojada. —Si, ¿algún problema?—dice el tranquilamente. —¿PERO ES QUE TU NO TE CANSAS DE SER ASÍ?—se levanta bruscamente de la silla— ¿ACASO NO TE DAS CUENTA LO QUE PASA A TU ALREDEDOR? No entiendo el comportamiento de Renata, está muy alterada. —¿Pero a vos que te importa lo que yo haga o deje de hacer?—la mira mal— es mi vida y hago lo que quiera, y te puedo decir que la verdad no me interesa lo que pase a mi alrededor. A ella se le cristalizan los ojos y rápidamente agarra su mochila y se va. —¡Owen!—le regaña Rachel—fuiste un idiota con ella. Agarra sus cosas y se va detrás de Renata. Wow, que acaba de pasar, estoy confundida. —Vaya, si que está fuerte el asunto—dice Félix. Y tiene mucha razón. Lucas y Esteban se levantan diciendo que irán a ver a las chicas, sólo quedamos Félix, Owen y yo. —Veo que eres un poco lento mi querido amigo—habla el peli-n***o mirando al Rubio— o es que eres ciego. —No se que de me hablas—le contesta—no se que mierda acaba de pasar. El chico a mi lado suspira. —Ya te darás cuenta—le dice el para luego agarrar su mochila y levantarse de la silla—bien, un hermoso bombón me espera a ser devorado por mi, nos vemos. Río por su último comentario mientras lo veo alejarse, Félix es todo un caso perdido. Luego me percató que quede sola con la persona que hace que se me altere el sistema nervioso. Giro mi cabeza hasta el, está concentrado en lo que sea que este mirando en su teléfono. Tengo que mirar a otro lado o va a pensar mal. —Se que me estás mirando pequeña Keyla—habla de repente. Mierda, se dio cuenta o me leyó la mente, no estoy Segura. Esperen, esperen, esperen, ¿acaso me llamo "pequeña"? —No te estaba mirando—digo tratando de sonar desinteresada. Ya me estoy rascando la palma de la mano, bien eso es una señal de que estoy nerviosa. Carajos —Que mal mientes—me dice mirando mis manos— deberías a aprender a mentir mejor. Sonríe cínicamente ahora mirándome a la cara, el muy hijo de fruta tiene una hermosa sonrisa. —Si como sea—ruedo los ojos—¿no te sientes mal por la forma en la que trataste a Renata?—Cambio de tema. —No debió meterse en mis asuntos, no necesito que lo haga—se encoje de hombros. ¿Pero Que? ¿Cómo puede ser tan frío? Lo miro mal, definitivamente es un idiota. Estaba por decirle algunas cositas que lo dejarán en su lugar, pero soy interrumpida por un mensaje. London❣ Hola, cuando este desocupado ya veré si puedo llamarte. Cuídate, adiós. ¿Eso es todo?, odio cuando se hace el cortante. Bloqueo el celular y lo tiró a la mesa enojada. Ya veré si YO quiero Contestar el teléfono. —¿Problemas en el paraíso?—dice con una sonrisa burlona. —A ti que te importa—lo fulmino con la mirada. El simplemente ríe negando con la cabeza, luego se levanta y agarra sus cosas. —Deberías decirle a tu novio que no sea tan controlador—me guiña un ojo y se va sin más. ¿Qué sabe el de mis problemas con Landon?, ni si quiera lo conoce. Después de todo que le importa a el sobre mi vida amorosa. Frustrada me levanto y me voy a clases, está ves no me toca con Félix, después de todo el ya está en su último año y solo algunas clases compartimos. Al fin puedo volver al cuarto, pero tengo mucha tarea por hacer. Abro la puerta y me encuentro a Rachel y Renata acostada en la cama, cada una está con su teléfono. —¿No fueron a clases? —digo sentándome en mi cama. —Yo si, pero ella no—contesta Rachel. Renata simplemente me sonríe a medias. —¿Cómo estas?—le pregunto. —Bien bien. —A Renata le gusta Owen—suelta sin más Rachel. Wow, la verdad que en el fondo sospechaba un poco de eso. —Oye, podrías cerrar la maldita boca debes en cuando no—le recrimina la peli-rosa. Rachel le saca la lengua burlonamente. —Oye, si Owen no se da cuenta lo maravillosa que eres, entonces no es el indicado—le digo mientras le sonrió. —Es verdad, si puede ser que este bueno, pero se comporta como un idiota —ríe—y tu mereces alguien que te quiera y te lo demuestre. —Gracias chicas—nos sonríe— bueno cambiando de tema, que tal si vemos películas mientras comemos estas delicia. Dice mientras saca de su mochila dos paquetes de Doritos. En el momento que leí lo que estaba sacando de su mochila la amé. Rachel me mira y yo a ella, ambas sonreímos. Con ella solíamos hacer pijamadas de niña y veíamos películas y comíamos muchas cosas chatarras, esos son pocos recuerdos lindos de mi infancia. —Pues ya te digo desde ya que si, estoy segura que Keyla opina lo mismo. Yo sonrió asistiendo con la cabeza. Después de todo pasar una noche así me haría bien.
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