Verónica Hall. La voz de una chica se escucho desde el exterior del pasillo, provocando que Logan y yo nos detuviéramos al instante. En seco, perplejos y con las respiraciones aceleradas. Parte de mi cuello sudaba por el calor que había generado mi cuerpo, inmediatamente Logan me baja con lentitud murmurando una queja y suelta un suspiro. —Si, chica – respondo desde adentro, cuando logre normalizar mi respiración – ya en unos minutos salgo – avise. —Esta bien, esperare afuera – me respondió. Entonces Logan y yo compartimos miradas un tanto preocupantes, ya que, si ella espera afuera, puede darse cuenta que estuvo conmigo dentro del baño. —¿Qué le digo? – le susurre a Logan, esperando que pudiera ayudarme. Lo cual me responde con un encogimiento de hombros. —Si quieres dile que ti

