Verónica Hall. Bajamos por el ascensor del edificio hasta llegar a la puerta principal donde se encontraba el vigilante justo a un lado, pendiente de todas las personas que estaban saliendo, mientras sujetaba en su mano izquierda una linterna. Logan se despide deseando unas buenas noches al mismo tiempo que sacaba de su bolsillo la llave del auto, presionando uno de los botones hasta que suena un pitido a unos pocos metros de nosotros. Caminamos hasta subir al auto y cerramos las puertas colocándonos el cinturón de seguridad, a continuación, Logan inserta la llave encendiendo el motor para ponerlo en marcha. Nos reincorporamos en la carretera y, el silencio fue lo que nos acompaño durante un tiempo, en el fondo me preocupaba por Peter y que no estuviera haciendo algún alboroto en ese luga

