Verónica Hall. Al día siguiente ya estaba duchada y me había cambiado de ropa para ir a la cafería y asi hablar con Blair y contarle sobre lo sucedido en esta semana. Elegí unos pantalones ajustados, una blusa color morada y zapatillas deportivas. Me planché un poco el cabello y me maquillé con tan solo polvo, labial, mascara de pestañas y un poco de rubor. Tomé unas cuantas cosas, entre ellas mi teléfono, llaves y las metí en el bolso. Llegué a la sala de mi casa y encontré a mi mama sentada en el sofá, con las piernas cruzadas y mirando un programa en la televisión, su mano derecha sujetaba una taza de café y su mirada se centra en donde estoy. Baja la taza para ponerla en la mesa de centro y le baja el volumen a la televisión. —¿Vas a salir? – me pregunta mi madre, enarcando una cej

