Me llevaban a rastras, me quitaron el bolso y lo tiraron a un lado, intentaban rasgar mi ropa pero yo les hacia fuerza para que no lo hicieran, estas personas son unas bestias —¡Basta! Yo puedo desvestirme sola, no tienen que ser tan bestias— —Pues date prisa y no nos hagas perder el tiempo, Aby la verdad las cosas hubiesen sido distintas si tú no fueses tan terca, quizás no tendría que usar a tu hermana para lograr mi cometido, en fin, las mujeres de tu familia son unas estúpidas, que creen que las cosas siempre deben de salirles a pedir de boca— —Eres un maldito, no te saldrás con la tuya, eso te lo juro— —Ya logré lo que quería cariño, ya se acabó la charla, llegó el momento de la verdad— —No, no, no… espera, espera— —¿Qué quieres ahora Aby? — —Quiero decirte algo, pero sin que e

