Llegamos al hospital más cercano detuve el auto en la emergencia, me bajé como un loco y empecé a gritar por un doctor —Un doctor por favor, alguien que me ayude maldita sea— —Señor venga conmigo, corra que la paciente está perdiendo mucha sangre— —Ayúdeme por favor no la vaya a dejar morir, si esa mujer se muere yo me voy con ella, sálvela doctor— —Cálmese señor, poniéndose así no nos ayuda, ahora espere aquí y déjenos trabajar— Pusieron a Aby en una camilla y la llevaron al quirófano, me senté en la sala de espera con las manos aun ensangrentadas y la camisa toda manchada, solo podía pensar en que no muera, nunca en mi vida he estado tan asustado como ahora, no puedo perderla, esa mujer es la luz de mis ojos, no te puedes morir amor mío. Han pasado unas dos horas y nadie sale aun

