Connor Blake miraba al vacío durante una de sus interminables reuniones del día, donde el tema de conversación parecía no variar. Desde que tomó el control de la empresa de su padre y la renombró como Corporación Phoenix, el verdadero motivo detrás del cambio seguía siendo un enigma para todos. Para Connor, la opinión de los demás no tenía importancia.
Lo que realmente le obsesionaba era el misterio de Alice, quien había desaparecido de su vida hacía 18 años. Durante todo este tiempo, había utilizado sus recursos de manera encubierta, disfrazando su búsqueda con la expansión de la empresa.
En medio de la reunión, la tensión alcanzó un nuevo nivel cuando una voz temblorosa se atrevió a preguntar: "¿Jefe, qué opina?" Las miradas se dirigieron hacia Connor, cuyo rostro mostraba una furia contenida. Había sido sacado bruscamente de sus pensamientos, y eso era imperdonable.
"Despidan a todos los involucrados en este proyecto", ordenó Connor con voz glacial. Aunque no había prestado atención a la reunión, su frustración era palpable. Su desdén por la interrupción era evidente.
"¿No cree que es un poco apresurado, jefe?" intervino Emma, su secretaria y, supuestamente, el amor de su vida. Ella había intervenido en varias ocasiones para evitar despidos, lo que había llevado a muchos a sospechar que Connor tenía una debilidad por ella. La sala estaba cargada de tensión, pero un imprevisto rompió el silencio opresivo: un celular comenzó a sonar. Todos comenzaron a buscar el origen del sonido, pero para su sorpresa, Connor sacó su propio teléfono y contestó de inmediato.
“Señor, la señora Alice ha sido vista en el aeropuerto”. El impacto de la noticia provocó un silencio sepulcral. Connor, sin dudarlo, dio la orden definitiva: “Cierra ese aeropuerto. Llego en 30 minutos”.
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Alice McMahon, con una belleza que brillaba sin necesidad de adornos, había regresado a la ciudad que había dejado atrás. Su llegada no pasó desapercibida: fue la primera en ser atendida y no necesitó pasar por la aduana. Su calma aparente era inquietante, un contraste con el tumulto que su regreso iba a desatar. Durante su ausencia, su padre había sufrido enormemente, y la familia McMahon había enfrentado pérdidas significativas debido a las revelaciones sobre su hijo, que resultó no serlo.
"Señora, es un placer volver a verla", dijo Javier, el asistente de Connor y su mano derecha, con un tono que mezclaba respeto y nostalgia. A pesar del tiempo transcurrido, Javier no había olvidado a Alice.
“Aviso de mi llegada, ¿verdad?” preguntó Alice, su tono calmado sorprendió a Javier. “Esperaba algo más… dramático”.
Alice se dirigió a su destino con Javier siguiéndola de cerca. Aunque Javier había disfrutado un poco del caos que Connor había experimentado, sabía que era el momento de centrarse en lo crucial: la búsqueda de Alice y su hijo o hija.
"Jefa, ¿cómo estuvo su viaje?" preguntó una mujer al acercarse con documentos en mano. "Estos son los contratos que la familia Stone ha enviado".
Alice examinó los contratos y comentó con una sonrisa, “Son trabajos de Madison. Damián tiene un pésimo gusto para elegir colores”. Luego se volvió hacia Javier. “Dile a tu jefe que me encontrará en una pizzería, estoy hambrienta y no pienso esperarle aquí”.
Sin más, Alice se subió a su propio vehículo, mientras Javier se apresuraba a informar a Connor y coordinar la seguridad para seguir a Alice.
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Alice no mostró sorpresa al llegar a una de las cadenas de pizzerías más importante del mundo. A pesar de estar rodeada de un despliegue de guardias privados que no dudaron en permitirle el paso, su presencia era una mezcla de desafío y calma.
Con un aire de confianza y un suspiro de resignación, se acercó a uno de los guardias. Aunque su actitud imperturbable no cambió, el guardia sentía el peso del pasado, una carga que no se podía ignorar.
“Señor Adrián, pensé que se había retirado”, dijo Alice con un tono amigable mientras el hombre le abría la puerta del local con un gesto ceremonioso. “Puedo abrir la puerta por mí misma”.
“Nada ha cambiado para mí, señora”, respondió Adrián con una sonrisa nostálgica. “Los sirvientes de la familia Blake aún la recordamos con gran cariño. Su ausencia causó un dolor profundo y trajo consigo numerosos problemas”.
Alice se detuvo antes de entrar y añadió, "Envíales mis saludos a todos, y además del innombrable. Tendré otros invitados, confío en que sabrás quiénes son”.
Adrián asintió, su rostro reflejaba una mezcla de respeto y duda. Con 30 años de servicio en la familia Blake, había visto muchas cosas. Sabía que las órdenes de la familia principal eran inquebrantables, pero las palabras de Alice le hicieron cuestionar sus instrucciones. Connor había sido claro: nadie más debía ingresar a la pizzería. Sin embargo, la presencia de Alice traía consigo una carga de historia y complicidad que desafiaba esas reglas.
Elizabeth, la matriarca de los Blake, aún estaba enojada con su nieto. Donde hubo cinco años de silencio desde que ella revelara una prueba de embarazo que sacudió los cimientos de la familia, el resentimiento había sido un muro impenetrable. Aunque el tiempo había ayudado a suavizar el conflicto, aunque la forma en como surgió la reconciliación recordaba mucho cuando Alice intervenía. Todos pensaban que ella había jugado el papel de mediadora, como lo había hecho en tantas otras ocasiones. ¿Pero cómo?
Adrián, con el peso de los años y la lealtad hacia la familia, comenzó a comprender la magnitud del evento que estaba a punto de desarrollarse. Este no era un simple reencuentro entre Connor y Alice. Hoy, la familia Blake y McMahon se enfrentarían a una revelación monumental: el momento de conocer a su nieto o nieta había llegado, y las viejas heridas finalmente podrían comenzar a sanar o tal vez no.