Al oeste de la ciudad, en un pequeño pueblo se encontraba Virginia, a pesar de no tener las comodidades que antes tenía, su vida era más valiosa, con ella se encontraba Antonio Estrada, uno aprendiz de Carlos, quien se había ofrecido en resguardar a Virginia. —Antonio, dime que hay noticias de Greentown. —No Virginia, sabe muy bien que no podemos estarnos comunicando con el personal de Greentown. —Es que me preocupa el silencio ¿Cuánto tiempo estaremos aquí? —El tiempo que sea necesario, antes de programar su audiencia, el detective Carlos quiere garantizar su seguridad. — ¿Han atrapado a Silvio? —No puedo hablar del caso con usted. Virginia comienza a vomitar, Antonio le ayuda a que no pierda el equilibrio y cuando ella termina, él sale en búsqueda del médico. — ¿Tiene algún otro

