Tras varios días de estar confinado en su propia casa, Paul y Karen habían decidido contraer matrimonio, sin importar las condiciones en que se encuentra sus vidas actualmente. —Ya te dije que podemos esperar a que termine todo esta tormenta —dijo Karen. —No, no sabemos cuánto tiempo estaremos aquí, ya no quiero esto. —Yo también, pero sabes que nuestra boda quería que fuera especial. —Te prometo algo, cásate conmigo en estás condiciones, una vez que salgamos de está, podemos renovar nuestros votos. —Yo te amo Paúl, si no lo hiciera no aceptaría está locura, pero al menos promete que me tratas de conseguir un vestido de novia. —Haré lo posible, ahora vayamos dónde mamá, al final es la única que podrá estar presente. Los dos se dirigieron hasta el salón principal, la señora Lily tení

