Despierto confundida, aturdida y mareada, estoy en un lugar de cortinas blancas y donde el fondo de cada cosa es de color blanco, mis ojos pesan así como mi cuerpo.
Miró a un lado y la que entra es mi hermana que al ver mis ojos abiertos corre a abrazarme. Me cuenta que ha estado sucediendo y tengo dos días dormida.
Noa me pide perdón tantas veces como puede. Le sonrió y me digo que está bien.
Me dan de alta y quién me lleva a mi casa es Jason, va en silencio al igual que yo... Le pregunté a mi hermana si se sentía mejor y me asombra el positivismo que ella tenía me dijo que esto pasará y que la vida sigue aunque por dentro ella esté rota.
Estaciona el auto frente a mi edificio subo las escaleras sintiéndome una niña, por la forma en la que Jason me sostiene. Entramos al departamento y me ayuda a ir a mi cama donde me acuesto y ayuda a acurrucarme.
—Será bueno que duermas—usa un tono frío—. El domingo iremos a que conozcas a mis padres que te quieren conocer.
—¿A mí?—asiente—. Pero soy un desastre de persona, bueno, no soy una modelo a la que le...
—Sara, eres dueña de una cafetería que vende unos postres muy ricos—sonrío un poco—. Además no tiene nada de malo tu cuerpo.
Resaltó la palabra "cuerpo" para que me quede claro una cosa. Pero no sé cuál.
—Con lo de los postres convences a mi madre—no me parece.
—Intentaré verme... ¿Cómo debo ir?—me sonríe y se levanta para ir al armario.
Revisa mi ropa prenda por prenda, hasta que da con un vestido que no me gusta mucho porque es escotado de la parte de enfrente y no porque no tenga que lucir sino porque no me gusta el escote.
—No sabía que usabas de este tipo-dice con una sonrisa en los labios.
—Mi hermana me lo compro para una cita—veo un rastro de ira en sus ojos al momento que lo digo—. Pero no te preocupes que no pasó nada.
—Mañana vamos de compras—dice y eso me sorprende.
Se acerca de nuevo a la cama y se sienta en el borde.
—¿Quieres adoptar a Noa?—mis labios se entre abren y luego se cierran-. Entiendo porque lo quieres hacer, me parece un chico muy agradable y entiendo la situación
—Noa se merece un hogar—digo cabizbaja—. Noa no es para estar en un orfanato, por eso intenté adoptarlo pero no me lo permitieron porque no estaba casada... Y no lo puedo adoptar cuando nos casemos por qué no vamos a durar por siempre.
—En eso estoy de acuerdo—se levanta y se va de mi habitación, para después escuchar la puerta y al final su coche.
Al menos la cafetería está a salvo.
(-)
Me pongo un vestido blanco con flores azules y un cinto n***o, con unos tacones negros de charol, fue en serio cunado me dijo que iríamos de compras, llegó muy temprano y me llevo a comprar algunos vestidos y artículos para belleza personal.
En este momento estamos yendo de camino a la casa de sus padres, él viste un traje n***o con una camisa azul eléctrico, y una corbata negra, se ve increíble con eso. Su cabello está bien peinado y las gafas de sol le da un estilo sombrío, estaciona en una mansión muy bella, las flores y las plantas que la adornan son preciosas, todo en color coral.
Entramos en la mansión y no cabe duda que es un lugar por el cual valdría la pena intentar robar. Cosas de oro y plata, además de porcelana fina.
Una mujer de cabello rubio nos recibe y nos conduce por unos pasillos hasta que llegamos a un lugar cerca de la playa pero no está solo, hay como diez personas aquí.
—Buenos días—saluda una mujer de cabello oscuro más no n***o.
—Hola mamá—la saluda Jason.
—Ven y dame un abrazo muchacho irrespetuoso—dice una anciana cerca de la madre de Jason—. Todavía recuerdo cuando eras el primero en recibirme.
Los dos se ríen y yo me quedo en la puerta esperando a que Jason se regrese a mi lado.
—¿Quién es la chica?—pregunta una chica castaña de ojos grises.
—Ella es mi novia-le responde Jason—, Sara ella es mi hermana Paulina.
La chica se levanta y camina en mi dirección, me ve de todos lados y sonríe.
—Al menos no eres una puta como las que le gustan—Jason la quiere matar con la mirada.
Me siento junto a Jason después de que me presentará a los miembros que se encuentran aquí, su madre se llama Rosa y la que lo saludo es su abuela Isabel.
Su abuelo me saludo de manera muy cordial y me gustó el trato que recibí, Carlo es el nombre de su primo.
Sus primas, hermanos de Carlo en cayeron muy bien, sobre todo Doreta, quien estudia arte y medios digitales en la que fue mi universidad y para colmo le da mi maestra favorita.
Las otras personas son la hermana de la señora Rosa y sus dos hijos, Perla y Esteban.
Después de un rato de conversación llegan un señor de la edad de la señora Rosa y al último un chico de cabello rubio como el señor que entró por la puerta, con los ojos de color miel que se ven dorados por los rayos del sol.
—¿Cuándo llegaste?—la voz de Jason me saca de mis pensamientos.
—Hace dos días—le responde el chico—. A mí también me agrada verte Jason.
—Pueden dejar las... ¿Quién es ella?—le pregunta a nadie en particular.
—Es mi novia, papá—le responde tomando mi mano.
El señor se levanta y casi le da un infarto al verme.
Su esposa e hijos lo ayudan a ponerse de pie, lo sientan en una silla y le echan aire.
—Estoy bien—su mirada cae en mí de nuevo—. ¿Cuál es tu nombre?—parece que no quiere saber mi nombre.
—Sara... Sara Williams.
Traga saliva, no entiendo porque.
—Tu padre es Arthur Williams ¿Cierto?—niego.
—Sé que no soy hija del padre de mi hermana pero tampoco sé quién es mi padre.
—¿Cómo se llama tu madre?-no veo porque el interés que tiene.
—Se llamaba Teresa, ¿Por qué?—sus ojos se contienen de no soltar unas lágrimas.
Se levanta de la silla y camina a mí, se detiene frente a mí y una débil sonrisa atraviesa los labios del padre de Jason.
—Al menos sé que tus padres están juntos de nuevo—ahora entiendo porque se estaba tratando de no derramar lágrimas.
—¿Los conoció?
—Yo los junté—dice orgulloso.
—Mi madre nunca me dijo quien fue mi padre, ¿Sabe por qué?—asiente y parece que hay dolor en eso.
—Tu padre murió antes de saber que Tere estaba embarazada.
Le dolía el recuerdo.
Ahora soy yo la que lucha por no derramar lágrimas de dolor procedentes de saber la saber la verdad, mi madre me oculto que mi padre estaba muerto.