Aída estaba llegando con Tomás dormido en sus brazos cuando escuchó ruidos extraños que provenían de su casa, empezó a caminar y un hueco en su corazón le prevenía de que nada bueno estaba pasando allí, abrazó muy fuerte a su hijito y empezó a caminar más rápido, cuando abrió la puerta se encontró con una escena muy desagradable, y antes de que pudiera articular una palabra miró como Mariana agarraba un florero y con todas sus fuerzas lo estrelló en la cabeza de su esposo. Pablo empezó a sangrar y a tambalear, Aída no pudo evitar gritar de horror y corrió hacia él, Tomás se despertó y empezó a llorar, lo dejó en el suelo, Pablo cayó inconsciente. Aída no sabía qué hacer. - ¡Pablo, Pablo! ¡Reacciona por favor! - Mariana no te quedes ahí parada, ve por ayuda -

