CAPITULO 2 – LA HIJA PROBLEMA

1224 Palabras
En la clase se encontraba jadeando, el Sr. Ramos entró con su habitual seriedad y empezó su charla sin fijarse en nadie en especial, al terminarla, recordó a sus alumnos que como trabajo final para su graduación debían realizar la práctica en algún centro de terapia física. Rosaura no tenía el tiempo para dedicarse a aquello, pues debía trabajar muy duro para poder sobrevivir y encargarse del cuidado de su madre, pensaba y pensaba en la forma de organizarse así que con esa inquietud se dirigió al hospital para ver a Mariana. Al llegar Mariana le recibió con una gran sonrisa pero notó su preocupación y le preguntó que le ocurría. - No es nada mamá, son cosas de la carrera. - Oh mi pequeña, ¿acaso te hace falta algún libro? Lamento tanto no poder ayudarte. - Es que necesito realizar la práctica como trabajo final para graduarme, pero no encuentro un lugar en el que me acepten los fines de semana, ya que entre los estudios y el trabajo no me quedaría tiempo, al menos que algún centro realice las terapias en la noche dijo riendo. Mariana la miró con mucho amor y tristeza, si esta enfermedad no hubiera avanzado tan rápido podría seguir trabajando y su hija no tendría que sacrificarse tanto, a veces lamentaba no haber vuelto a casarse ya que tal vez con un marido su hija hubiera tenido mejores oportunidades y no habrían pasado tantas calamidades, Carlos fue un buen hombre pero pobre, Mariana era huérfana y jamás tuvo relación con sus familiares, pues nunca la ayudaron cuando murieron sus padres, se quedó sola y conoció a Carlos, se enamoraron profundamente, se casaron y vivieron muy felices hasta que un accidente los separó para siempre, tras la muerte de su esposo, Mariana nunca volvió a pensar en el amor, su recuerdo la acompañó por siempre, fue el mejor amigo y compañero de vida que pudiera haber tenido, nadie podría ocupar su lugar aunque oportunidades no le faltaron.  Mariana consiguió un trabajo en una fábrica de textiles que le brindaba un salario fijo y utilidades, la fábrica tenía una guardería en la que las empleadas podían dejar a sus hijos, pero el límite de edad era los 12 años, así que cuando Rosaura cumplió esa edad debió dejarla en casa, al principio Rosaura se quedaba tranquila pero a los 14 años, deslumbrada con los vestidos, bailes y vanidades de sus compañeras, se dejó seducir por el ambiente y empezó a tratar a jóvenes muy triviales que la invitaban a salir con ellos, bailar, cantar y pasar el rato. En ese tiempo Rosaura descuidó sus estudios y más de una vez llamaron a Mariana para decirle que su hija no había llegado a clases, entonces solicitaba permiso y salía a buscarla por los alrededores, nunca la encontró en otras actividades que no sea la de bailar, aunque sus compañeros bebían y la invitaban a hacerlo ella se negaba, pues sabía que si su madre la sorprendía era capaz de matarla, ella realmente lo creía así, Mariana se transformaba en una fiera cuando estaba enojada y Rosaura le temía. Pero Mariana no era capaz de matar a una mosca, debía ser fuerte pues estaba sola y muchas veces la sociedad no es buena con las personas solas, especialmente mujeres, pues creen que para ser respetada necesitan de un hombre a su lado; sin embargo, Mariana era una mujer fuerte, le había prometido a Carlos que no se dejaría vencer y saldría adelante con su hija, y vaya que sí lo hizo. Un día su jefa se molestó porque nuevamente solicitaba permiso para salir a buscar a Rosaura así que le dio un ultimátum, su trabajo corría peligro y no sabía qué hacer, entonces su jefa le aconsejó que buscara alguna actividad extracurricular para que se ocupara en algo, ahí comenzaron sus cursos, por la mañana Mariana la dejaba instalada en el colegio y no salía hasta que tocaba el timbre y estaba segura que ya no la dejarían salir, corría a su trabajo y en su hora de almuerzo se comía un sándwich ligero y buscaba a Rosaura para dejarla en el instituto de artes y oficios, ahí se encargaban de que comiera y estudiara algún oficio, de ese modo aprendió enfermería, corte y confección, cocina, idiomas, etiqueta, etc. Rosaura odiaba a su madre por limitarla mucho pero los fines de semana se daba modos de salir a bailar, pues Mariana hacía horas extras para poder cubrir todos los gastos, sin embargo ese estilo de vida disciplinado iba forjando en Rosaura a la mujer fuerte en la que se convirtió con los años. La vida agitada que mantenía Mariana con su trabajo y el cuidado de Rosaura le estaba pasando factura, no comía bien y trabajaba mucho, cuando empezó a sentir las molestias no le dio importancia y continúo su vida con normalidad, pronto Rosaura se iba a graduar de la secundaria y estaba muy feliz, no iba a ser la mejor estudiante pero iba a tener su diploma y podría estudiar una carrera que le ayudaría a enfrentar la vida, estaba ahorrando para ello. Un día Mariana se desmayó en el trabajo y fue trasladada al servicio médico de la fábrica, no pudo ir a recoger a Rosaura para llevarla al instituto, la chica extrañada supuso que finalmente su jefa le impidió salir y tuvo la tentación de escaparse con sus amigas a la disco, pero de pronto pensó en su madre y en la reprimenda que le daría, seguro que ese sábado la dejaría encerrada y le obligaría a otro curso más, para evitarse ese castigo se dirigió al instituto sola y siguió su clase como de costumbre. Mariana despertó asustada y se dio cuenta de la hora, el médico le dijo que había tenido un colapso y que se encontraba muy débil, le envió a hacer una serie de exámenes y le prescribió unos días de reposo, Mariana estaba preocupada pues eso significaba que ya no podría hacer horas extras y necesitaba el dinero; sin embargo su jefa le dijo que si no acataba las órdenes del doctor la despediría. Graciela era una jefa firme y recta, muchos la consideraban despiadada pues no le temblaba la mano cuando debía sancionar o despedir a alguien, sin embargo en el fondo era sensible y buena, miraba el sacrificio de la mejor de sus obreras y la nombró jefa del departamento, significaba un aumento de sueldo que le sirvió de mucho, Mariana era muy querida por sus compañeras los años que dedicó a la fábrica fueron los mejores de su vida y nunca se preocupó más que de su hija, nunca se le conoció un novio aunque varios compañeros de trabajo y hasta clientes trataron de cortejarla sin éxito. Cuando Mariana estaba nerviosa sabía que su hija se había escapado de nuevo y que le pediría permiso para buscarla, al principio se reía pues era cosa de jóvenes, alguna vez todos pasamos por eso pensaba, pero, al ver que este episodio se repetía se dio cuenta que esa preocupación estaba ocasionando que se distrajera y perdiera su productividad así que tuvo que sacudirla para que encontrara una solución, ella sabía que no podría encontrar otra trabajadora como Mariana pero no podía darle más concesiones así que le dio el ultimátum.
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