Capítulo 26 Pesadillas y recuerdos estancados. Un auto apareció y me llevó por el medio, volé por los aires hasta estamparme en el suelo, se me hacía difícil respirar, sabía que iba a morir y me aferraba a una esperanza irreal de que ocurriera un milagro. Solo alcé la vista y pude distinguir la cara borrosa de un hombre, su cabeza brillaba en calvicie, colocó una ametralladora en mi cabeza y cuando apretó el gatillo... desperté. Mi respiración estaba acelerada, mi corazón latía demasiado fuerte, miré mi reloj eran las ocho am. Solo una pesadilla. El timbre sonó estremeciéndome, j***r, debía calmarme. Al abrir la puerta, la sonrisa de Arcángel extrañamente me subió el ánimo, lucía rejuvenecido, su cuerpo no vibraba ni lucía como si estuviera drogado. -Aquí está el dinero –me enseñó un

