—Iván, necesitamos hablar. Alfredo estaba hecho un manojo de ansiedad, quería descargar con urgencia toda la tensión acumulada, pero veía a su amigo más tenso que él, con la rabia atrapada bajo su piel y determinado a llegar a dónde sea por alcanzar su meta. —La policía descubrió que Jacinto busca información sobre Ismael Lozano. Antonio teme que se haya comunicado con él y le contara la historia a su manera. Si Ismael envía a sus hombres, esta misión carece de sentido. Todo se complicará. Iván procuraba controlar la furia que se arremolinaba en su pecho mientras guardaba el equipo para el asalto a la mansión de Lobato en el auto que le fue asignado. —No creo que Jacinto se comunique hoy con Ismael —gruñó—. Es un cobarde. De seguro, busca esa información para tener algo con qué defen

