La primera vez que te vi, ni siquiera presté atención a tu angelical rostro, mucho menos a tu hermosa sonrisa, pero cuando tu mirada chocó con la mía, el tiempo pareció colapsar. Todo sucedió tan rápido.
Luego de haber terminado con aquel inglés, simplemente no quería enamorarme de nuevo, pero hay cosas que no se pueden evitar, ese tipo de cosas que pasan y no entendemos por qué. Conocerte fue una de esas, igual que enamorarme de ti. Es por esto que empecé a creer que el destino si existe y me fascina creerlo, porque eres lo mejor que me pudo haber pasado.
Nunca te voy a dejar ir, darling.