Me despierto en una cama vacía y escucho ruidos en la cocina, ¿qué estará haciendo el rubio? Me había quedado a dormir en casa de Antoine por quinto día consecutivo y tengo que admitir que he estado pasando más tiempo en casa de mi novio que en la mía. Bajo descalza hasta la cocina y miro al francés, que estaba embarrando unas crepés de nutella. Rio entre dientes al ver su carita de concentración y este se sobresalta ante mi presencia. —j***r, Meli, me asustaste —coloca su mano en su pecho y respira pesadamente. —Ya te pareces a mí, amor, tenemos que dejar de pasar tanto tiempo juntos —comento. Veo como entrecierra los ojos y me acerco para rodear su cuello con mis brazos—. Es broma, amo pasar tiempo contigo. Antoine alza las cejas y tose ligeramente, siento que estaba idea

