El equipo jugaba en casa para el día del niño y sin duda, este día se convertirá en mi día favorito trabajando con el club. No hay nada más lindo que ver una sonrisa inocente de parte de los colchoneros más pequeños, los futuros portadores del escudo del Atleti, dónde sea que estén. —¡Griezmann! —grito cuando lo veo salir del vestuario, mirando al piso—. Tu familia viene en camino con Mía y Amaro. —Me dijiste que no venían —susurra sorprendido. Le había dicho que el vuelo de sus padres y hermanos se había retrasado, pero ya estaban todos aquí. —Surprise (sorpresa) —murmuro risueña. La verdad es que tiemblo de pensar que conoceré a su familia en pocos minutos y mi novio se da cuenta de ello, por eso besa mi frente delicadamente. —Cálmate, serán buenos contigo, saben que

