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1704 Palabras
¿Prohibido? ¿Por qué sería prohibido? — Necesito que investigues más sobre el tema. No es posible que solamente quede en que no está permitido y no tengas preguntas al respecto. — Yo le dije todo eso —Lisa suspiró—. Él trató de decirme, pero su jefe entró y no pudimos seguir conversando. — ¿Cuál jefe? — Julián Fox. Hace mucho no venía a este lugar. Los escuché discutir, por cierto. — ¿Qué le decía? — Algo de sus padres. Realmente no escuché mucho, la puerta es de vidrio y ellos podían ver si me quedaba allí escuchándolos hablar. — ¿En qué lugar se encuentra? Lisa comenzó a darme una explicación detallada del lugar específico donde se encontraba la oficina de Félix y creí poder reconocerla en el momento que fuese a buscarla. Él cuando yo había estado dentro, nunca había tenido una oficina. Por el contrario, había tenido que trabajar en la oficina de Julián y por la misma razón habíamos sabido desde el principio que ellos eran grandes amigos. Era imposible que se trataran de esa manera y no ser amigos. — ¿Trajiste el uniforme? — Claro. Una compañera me lo prestó. Le dije que había ensuciado el mío para mañana y que lo necesitaba urgente. El uniforme era completamente blanco y tenía un tapabocas que podría ayudarme a cubrir mi rostro en caso de necesitarlo, que a mi parecer, debería ser siempre puesto que si recordaba, en el laboratorio anterior donde yo había estado junto a Robert, ellos habían instalado algún tipo de inteligencia artificial encargada de las cámaras de seguridad. — ¿Vas a salir hoy? — Eso creo. — Félix debe estar por venir. Siempre viene un rato en la noche —Lisa frunció el ceño—. No quiero que venga. Es un acosador. — Solo debes aguantar un poco más, ¿vale? — Vale. Lisa sonrió y se dirigió a la pequeña nevera donde guardaba algunos alimentos que podía traer o también comprar. También Félix había estado trayéndole algunas cosas desde fuera de la villa puesto que según lo que Lisa sabía, él era la única persona con permiso para salir de la villa. Nadie más. Así que la puerta por la que yo había entrado podría haber sido solamente para los soldados y guardas que serían los encargados de toda la seguridad. Peor a lo que había pensado y me reí, sintiendo algo de nervios. Si hubiese sabido que allí entraban solamente ese tipo de personas, hubiera pensado dos veces para entrar por ese lugar. — ¿Quieres algo de tomar? — Muchas gracias. Acepté la bebida y me quedé observando la puerta de entrada, para saber qué podrían haberle puesto nuevo y que Lisa no supiera. Ellos eran unas personas muy inteligentes y no podía pasar desapercibida ninguna de las cosas que hicieran. Todo siempre tenía una razón. Detallé todas las partes de la puerta tratando de encontrar algo, hasta que un sonido seco se dejó escuchar, asustándome. — ¿Qué fue eso? —Abrí los ojos y Lisa volteó a mirar el baño. — Algo en el baño. Me levanté con rapidez y volvió a escucharse el mismo sonido. Claramente no se había caído nada, pero, realmente comenzaba a tener miedo de que algo hubiera pasado y que el computador estuviera corriendo peligro. Había olvidado completamente que había dejado allí arriba mis cosas y cuando se escuchó por tercera vez aquel sonido desconocido, supe de lo que se trataba. Me asomé por la rejilla y luego traté de alcanzar la maleta en la que tenía el computador. Había olvidado completamente ello. El computador nuevamente vibró en mis manos y volteé a mirar, encontrándome con Lisa, la cual me miraba directamente. — ¿Qué es esto? Apreté los labios y solté un suspiro. No había querido mostrarle nada de eso porque tenía miedo de que ella pudiese darle esa información a Félix o que también hiciera algo en mi contra para obtener la información. Todo podría pasar. — Es mi computador. — ¿Por qué vibra así? Nuevamente comenzó a vibrar y toqué mis ojos, exhausta. — Es la Inteligencia Artificial. Lisa abrió los ojos y volteó a mirar la maleta, esperando que sacara lo que había dentro. Mis manos se movieron con cuidado y comencé a abrirla para mostrarle lo que había dentro. — Debes guardar silencio sobre esto. Tu padre dejó mucha información y no es posible que alguien más lo sepa. — No le diré a nadie —se mantuvo en silencio unos segundos y luego frunció el ceño—. Igualmente ni siquiera tengo amigos. Solo una compañera que me trata bien y fue la que me prestó el uniforme. No pude evitar sonreír y asentí. Le creía. Si decía que no tenía amigos, era por algo. — Mira. Saqué el computador y lo prendí frente a Lisa. Decidimos dirigirnos hacia la sala, donde nos sentamos, mirando como se prendía la pantalla y comenzaba a actualizar el sistema operativo. Al no haber tenido internet durante tanto tiempo, todas las actualizaciones se habían guardado y ahora, el computador lo hacía solo. O tal vez era la IA la que también necesitaba esas actualizaciones para continuar funcionando perfectamente. — ¿Por qué no me habías dicho que tenías también la información de mi padre? La voz de Lisa se escuchó lenta y profunda. La miré apenada y pasé una mano por mi rostro, intentando formular una respuesta convincente. — Tenía miedo. — ¿De qué? — De que no fueras lo que pensaba. Intenté confiar en varias personas antes de llegar aquí y ocurrieron muchas cosas dolorosas. No quería que me pasara lo mismo otra vez. — Pero conocías sobre mí desde antes… — Debía estar completamente segura de que eras una persona fiable. Lisa frunció los labios y se encogió de hombros, mirando para otro lugar. — Allá tú. Yo soy confiable. — Ahora lo sé —sonreí y pasé una mano por su cabello con gracia—. Podemos seguir siendo amigas. — ¿No era hermanas? — ¡Claro que sí! Esperamos alrededor de veinte minutos y el computador comenzó a funcionar por sí solo. Lisa lo observaba sin poder creerlo y yo la miraba con burla. Entendía que se sintiera así por ser la primera vez que lo había visto, porque cuando yo lo había hecho había sido igual. Asimismo, no dejaba de ser graciosa la situación. — ¿E-Esto lo diseñó mi padre? — Creería que si. Junto a un amigo suyo. La pantalla comenzó a cambiar de color y sorpresivamente, las luces de la habitación comenzaron a fallar, volviéndose algo así como intermitentes. — ¿Qué está pasando? —Lisa se levantó, asustada. — Tranquila… debe ser un error. — Pero prendimos el computador y todo esto pasó- Antes de que ella continuara hablando, las luces volvieron a su lugar y la pantalla se puso blanca, mostrando lo que parecía un laboratorio. Unos pasos se escucharon y en la pantalla se dejó ver un hombre de bigote, gafas y cabello completamente blanco. — Es mi padre. Los ojos de Lisa se llenaron de lágrimas y observé la pantalla. Allí se encontraba la persona que había estado ayudándome más allá de la muerte. Su sonrisa era genuina y su rostro tranquilo. — Hola, cariño. Su voz se dejó escuchar y Lisa tomó el computador para sentarse en el sofá y escuchar atentamente lo que decía el hombre. Yo estaba sumamente sorprendida, era increíble que de alguna manera la Inteligencia Artificial había sabido que me encontraba junto a Lisa y por eso le había proyectado ese video a ella. Cada vez era más impresionante. — Espero estés muy bien mi cariño —continuó hablando el hombre—. Nos encargamos de que nuestro robot supiera cuando estuvieras con alguna de las copias de nuestro proyecto. No sé si vaya a funcionar, pero quería despedirme de ti. Lisa soltó un sollozo y acaricié su espalda, sintiendo su dolor. Ellos no habían tenido la oportunidad de despedirse y él lo había sabido siempre. Por eso había hecho eso. — Te amo como a nadie en el mundo. Eres y serás lo más importante en mi vida. Quiero que sepas que estaré bien y todo lo que estoy haciendo, en el futuro entenderás que lo hice para que todo estuviera mejor. — Papá, no… —Lisa acarició la pantalla y un nudo se formó en mi garganta. — Quiero que guardes esta copia como si fuera tu vida. En algún momento podrás encontrar una persona en la que confiar como lo hicimos nosotros. Debes estar segura de que esa persona es especial. Su voz comenzó a entrecortarse y Lisa continuaba derrumbándose en mis brazos. — Yo daré mi vida por esta cura y tú serás mi legado. Quiero que continúes luchando por la gente como siempre te lo pedí. De alguna manera logramos interceptar las bases de datos de los miembros activos del comité de investigación en Estados Unidos y Europa y ahora hicimos que dos personas que no tienen mucho que ver en esto sean llamadas para encontrar una solución al virus. ¿Hablaba de Joel y de mi? — Él sabe todo lo que estamos haciendo y aceptó ayudarnos. Su esposa, no lo sabe. Espero puedas conocerla, al parecer es fiable y solamente quiero que estés involucrada con ese tipo de personas mientras todo sale a la luz. Lisa me volteó a mirar y apretó mi mano sabiendo que hablaba realmente de mí. Agradecía que tuvieran ese tipo de confianza en mi persona sin conocerme, pero no podía dejar de lado el hecho de que Joel sabía todo desde el principio. — Nosotros dejaremos un prospecto de cura y el hombre se encargará de mejorarlo hasta que no haya vuelta atrás. Él podrá infectarse y tú deberás encargarte de encontrar la cura, la cual, se encuentra en uno de los sótanos de la villa que abrirán en Polonia. Todo lo demás lo sabrás en el proceso. ¿Sótanos? ¿Cómo podríamos llegar a ellos si ni siquiera sabíamos que existían? ¿Cómo podría caminar libremente si me estaban buscando por cielo y tierra?
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