— Muy bien, sigamos —susurré y tragué saliva con fuerza. No tenía nada para comer o beber y me preocupaba ya que el camino se hacía más largo al alejarme de la carretera. Además de los golpes que me tenían algo lastimada también. Como recordaba, estaba a las afueras de la ciudad. Ellos habían intentado distorsionar mis pensamientos y por la misma razón, no recordaba nada de donde había estado. Pero, mientras más me acercaba a la villa, podía recordar varias de las cosas que habían en el camino. ¿A todos nos habían lavado el cerebro de esa manera? Decidí agacharme un poco apenas estuve lo suficientemente cerca de lo que parecía la villa por fuera. No podía apreciar lo grande que era ya que había una puerta inmensa y varios soldados que no dejaban a nadie pasar. Mientras estuve allí agac

