—Bueno, siempre hay una primera vez para todo, así que no puedes decir que no te agrada algo o un sitio al que ni siquiera has ido. —expresó, y le di la razón, la verdad es que estaba en lo cierto, pero no dejaba de ser una idea loca tomando en cuenta que no conocíamos a nadie ahí, ni siquiera a quien nos había invitado a esa fiesta. Solo esperaba que de ir, nada malo ocurriera y resultara ser una salida más agradable y distendida, no lo que yo empezaba a imaginar y de seguro era solo mi exageración. ... El día de la fiesta llegó, Carla había estado buscando algún atuendo para mí, dentro de mi propio armario, se lo había permitido porque la verdad no sabía que me quedaría bien y ella se llevaba mejor con ese asunto. Sabía que lo que elegiría me iba a gustar. ¡Eso esperaba! Al cabo de

