Fue mi respuesta. Aunque no creía buena la idea de ir a su casa, una vez fui y su madrastra me miró como si fuera basura, además de hacerme incómodas preguntas. Fue una experiencia desagradable que no quería repetir. —¿Segura que quieres que sea aquí? La última vez... —No, mejor aquí. Esa mujer me caen del asco. No sé cómo puedes soportarla, es una víbora y jugando a la policía que hace una infinidad de preguntas, es peor. —lancé con franqueza. —No te lo voy a negar, yo ni sé cómo puedo seguir bajo el mismo techo que ella, tristemente me he acostumbrado a eso. ¿Qué se le hace? —suspiró, pude escucharla —. Ya ni reparo en lo que dice, que solo ridiculeces sabe decir. Bueno, en tu casa entonces, tu madre es muy linda y además cocina súper bien. Podemos inventar algo, no se... ¿una noc

