Uno de los negocios en los que se presentaba Rodrigo cada semana era Rosales & LW Vehículos, que estaba a cargo de su amigo Miguel Rosales. Se trataba de un especialista en la renovación de coches antiguos, del que además era socio capitalista. Era una empresa pequeña que restauraba vehículos de otros tiempos y que también los comercializaba. En el frente funcionaba un concesionario en el que se vendían los coches. Pero en la parte posterior estaba la zona de reparaciones y mantenimiento, con maquinarias modernas en dónde se llevaba a cabo un trabajo artesanal y muy detallado de renovación. Rodrigo había formado esta sociedad debido a que le apasionaban los vehículos antiguos. La historia de la industria automotriz era una de sus pasiones y participar de este negocio, no sólo tenía excel

